Salud

Qué es un glaucoma, sus síntomas y tratamiento

¿Qué es un glaucoma? El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico que causa daños permanentes en la visión. Es una de las causas más frecuentes de ceguera y baja visión. ¿Pero cuándo se diagnostica el glaucoma? En caso de aumento de la presión ocular; déficit del campo visual (la cantidad de espacio que el ojo puede enmarcar) y alteraciones en la papila óptica (la porción intraocular del nervio óptico).

Por lo general, la aparición del glaucoma está vinculada al aumento de la presión intraocular (PIO), determinada por la cantidad de líquido (el llamado humor acuoso) presente en el ojo, que se produce y reabsorbe continuamente. En condiciones normales, la presión intraocular es de entre 10 y 20 milímetros de mercurio (mmHg). Cuanto más líquido haya en el globo ocular, mayor será la presión. Es como si el ojo fuera un pequeño depósito con un grifo y un puerto de desagüe siempre abierto. En caso de obstrucción, la presión dentro del tanque aumentará, es decir, habrá más presión intraocular. Con el tiempo, si la presión es demasiado alta, el globo ocular se dañará en la cabeza del nervio óptico.

Generalmente, el glaucoma se asocia con valores superiores a 20-21 mmHg. Sin embargo, cabe señalar que existe una forma de glaucoma de baja presión que podría depender de un bajo flujo de sangre al nervio óptico, lo que a su vez provoca la atrofia progresiva de las fibras nerviosas.

Si se diagnostica a tiempo, el glaucoma puede ser tratado y controlado. Dado que el daño es irreversible, es apropiado un tratamiento específico que dure toda la vida. Pero, ¿cuáles son los síntomas del glaucoma? ¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Cuáles son las diferentes formas? ¿Terapias a las que debe someterse para evitar la ceguera? ¿Quiénes son los más afectados? Para averiguarlo, sigue leyendo este artículo.

Glaucoma: las diferentes formas

Hay tres formas diferentes de glaucoma:

  • crónico;
  • agudo;
  • congénito.

Glaucoma crónico

La forma más frecuente es el glaucoma crónico, vinculado a la dificultad del líquido (humor acuoso) para fluir del interior al exterior del ojo. Desde aquí se genera un aumento de la presión ocular. Imaginen un fregadero parcialmente obstruido del que se estanca el agua.

El glaucoma crónico tiene una evolución muy lenta, es asintomático y afecta a personas de entre 40 y 50 años. El paciente se da cuenta de la patología sólo cuando el daño al nervio óptico ya está en una etapa avanzada y es irreparable. Por lo tanto, se deben llevar a cabo controles oculares regulares.

Glaucoma agudo

El glaucoma agudo se determina por la obstrucción total de las vías de salida. Piensa en un fregadero que se obstruye impidiendo que el agua fluya. Se produce un aumento repentino de la presión sanguínea, llamado ataque de glaucoma agudo, que si no se trata con prontitud puede llevar a la ceguera en poco tiempo.

El glaucoma agudo causa inflamación del ojo, visión borrosa, dolor ocular violento a menudo asociado con náuseas y vómitos. En estos casos, debe acudir inmediatamente a la sala de emergencias oculares o consultar a su oftalmólogo de inmediato para que también se le administre o prescriba un diurético que ayude a reducir la presión ocular.

Glaucoma congénito

El glaucoma congénito puede ocurrir desde el nacimiento o en los primeros años de vida debido a alteraciones o malformaciones de las vías de salida del humor acuático. Es una forma poco común, pero una de las causas más frecuentes de baja visión y ceguera infantil.

En estos casos, el niño percibe una incomodidad en la luz (fotofobia) y manifiesta un desgarro excesivo. En presencia de cualquier síntoma sospechoso, los padres deben ir al oftalmólogo para un chequeo.

Síntomas del glaucoma

El glaucoma se define como el «ladrón silencioso de la vista», ya que en la mayoría de los casos el inicio y la progresión de la enfermedad se producen sin que la persona presente ninguna molestia. Como se explica en el párrafo anterior, los defectos del campo visual se producen cuando el daño del nervio óptico ya está en una fase avanzada. Por lo tanto, la persona se da cuenta de que está afectada por el glaucoma cuando ya es demasiado tarde. El paciente puede tener dificultad para ver de lado, arriba o abajo y realizar las actividades diarias normales.

Glaucoma: ¿Cuáles son los factores de riesgo?

Los factores de riesgo para el glaucoma son:

  • Tono ocular por encima de los límites normales (es decir, más de 20 mmHg);
  • Edad: en la mayoría de los casos, el glaucoma afecta a personas mayores de 40 años. El riesgo aumenta progresivamente con el avance de la edad;
  • Familiaridad: el glaucoma tiene fuertes características hereditarias. Por lo tanto, si alguien de la familia está afectado por la enfermedad, es importante someterse a controles periódicos.

Otros factores de riesgo para el glaucoma son la diabetes, la miopía, las enfermedades oculares, la reducción de la perfusión del nervio óptico, la reducción del grosor de la córnea central, los traumatismos y la cirugía.

Glaucoma: tratamientos

El glaucoma es una enfermedad crónica, por lo que no se puede curar de forma permanente. Sin embargo, someterse a un tratamiento adecuado puede evitar la progresión de la enfermedad, que puede conducir a la discapacidad visual y la ceguera.

Según numerosos estudios, la reducción de la presión del ojo ayuda a reducir el riesgo de progresión del glaucoma. El control y el tratamiento del glaucoma deben continuar durante toda la vida.

¿Pero qué es la terapia inicial? El oftalmólogo prescribirá una o más gotas oculares para reducir la presión intraocular que se aplicarán en el ojo una o más veces al día, todos los días. Para que la terapia tenga éxito, se deben seguir las instrucciones del médico.

Si no puede reducir la progresión del daño (de la etapa inicial a la etapa ya avanzada) con terapia médica, entonces debe utilizar tratamientos para-quirúrgicos con láser y/o cirugía.

Glaucoma: prevención

Para prevenir el glaucoma, a partir de los 40 años de edad, es aconsejable someterse a un examen periódico de los ojos (cada 4 años hasta los 50 años de edad). Después de los 50 años, los expertos recomiendan un examen ocular cada 2 años.

Los exámenes deben ser más frecuentes en el caso de:

  • diabéticos;
  • miopías elevadas;
  • hipermetropía elevada;
  • Las personas que toman medicamentos esteroides;
  • quienes tienen uno o más casos de glaucoma en su familia;
  • personas con una presión ocular superior a la media, un grosor de la córnea central inferior a la media, una morfología de la papila óptica alterada, alteraciones anatómicas específicas, alteraciones aisladas del campo visual.

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