¿Qué le pasa a nuestro cuerpo si nos saltamos el desayuno?

De la falta de energía al aumento de la irritabilidad, del aumento de peso a los efectos cardíacos. Es por eso que el desayuno nunca debe saltarse.

Para contrarrestar el repentino despertar y eliminar el nerviosismo y la ira, los psiquiatras y nutricionistas tienen una opinión unánime: el antídoto perfecto para ganar la «crisis de avivamiento» es el desayuno, pero probablemente, si tenemos prisa y tomamos de mil cosas, también es la comida que se omite más fácilmente, especialmente cuando se trata de niños.

Según una investigación reciente, es un hábito consolidado para 9 de cada 10 españoles que afirman consumirlo todos los días, pero de vez en cuando se cuestiona por información no siempre confiable, por lo que para 1 de cada 5 españoles deberíamos decir adiós a nuestro modelo de desayuno tradicional y solo el 17% piensa que no es un problema omitirlo.

Saltarse el desayuno es un problema.

Lo es, porque después del ayuno por la noche, cuando las reservas de glucosa se están agotando, es importante restaurarlas con un buen desayuno, que es esencial para mantener el equilibrio de los mecanismos endocrinos, metabólicos y cardiovasculares. Pero también para garantizarnos un buen humor. La ciencia lo dice.

«El día se puede imaginar como una competición de fórmula uno para nuestro organismo, cuyo tanque debe llenarse primero, por la mañana, y no al final, por la noche. La combinación correcta para comenzar con el pie derecho está compuesta de carbohidratos, leche y fruta», explica la Dra. Valeria del Balzo, bióloga nutricionista de la Universidad La Sapienza de Roma, que pretende promover el valor del desayuno, esencial para una dieta correcta, disipando algunos mitos.

Mitos sobre el desayuno.

El primero, el más dañino es que saltarse el desayuno te hace perder peso. «Nada más falso. En todos los grupos de edad, no consumir la primera comida del día o no tomarla adecuadamente, tiene efectos sobre el aumento de peso, como lo confirman numerosos estudios. En cambio, desayunar aumenta la sensación general de saciedad, lo que le permite controlar y reducir la cantidad total de energía consumida durante el día», agrega Del Balzo.

Además, según la Asociación Estadounidense del Corazón, quienes no preparan un desayuno correcto desde el punto de vista tradicional, corren el riesgo de sufrir más ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y obesidad. Un riesgo 27% mayor que aquellos que no se pierden la primera comida del día.

Así que la próxima vez que quiera salir sin desayunar, piénselo dos veces.

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