Salud

¿Qué pasa en nuestro cuerpo y cerebro cuando bebemos alcohol?

¿Quién podría resistirse a una cerveza fresca, un delicioso cóctel o a una buena copa de vino? Realmente muy pocos. Si aún no conoces los daños que causa el alcohol en nuestro organismo, lo mejor es que lo sepas para que cambies de opinión lo antes posible.

Aunque en realidad hoy en día muchas personas piensen que el alcohol no daña la salud en absoluto, lo cierto es que es exactamente todo lo contrario: es más perjudicial de lo que crees.

En este artículo conocerás las últimas noticias sobre los verdaderos efectos de las bebidas alcohólicas de acuerdo con el Dr. Samuel Ball, miembro del Centro Nacional Sobre Adicciones y Abuso de Sustancias de la Universidad de Columbia en New York, efectos que son bastante alarmantes. Según el Dr. Ball, cada 10 segundos en el mundo muere una persona por exceso de alcohol, por lo que la define como la sustancia más peligrosa de todas, incluso más que la nicotina o las drogas.

Pero ¿Cuál es el verdadero problema con el alcohol?

El origen del problema de esta bebida se debe a que el alcohol literalmente arrasa las defensas inmunitarias del organismo, facilitando la aparición de inflamaciones de todo tipo en varios de los tejidos del cuerpo, algunos de ellos causantes de graves daños irreversibles llevando incluso a la muerte.

Desde el punto de vista biológico, específicamente el problema radica en ciertas bacterias llamadas gramnegativas, las cuales liberan endotoxinas nocivas. Estas bacterias por sí mismas, son habitantes de muchos tejidos de nuestro organismo y mientras nada las altere, trabajan incansablemente para mantener el equilibrio químico de las membranas celulares en perfecto equilibrio. Sin embargo, al momento de consumir alguna bebida alcohólica, las gramnegativas se sienten totalmente atacadas y, para defenderse, proceden a liberar una sustancia tóxica llamada endotoxina. Dicha sustancia es totalmente perjudicial para los tejidos celulares, debido a que contamina rápidamente la sangre, extendiéndose por todo el cuerpo.

Como resultado de la presencia de endotoxina en el cuerpo, se presenta una disminución de las defensas inmunitarias en los órganos y, por consiguiente, se inflaman más fácilmente. Así pues, entre mayor sea el consumo de alcohol, mayor endotoxina producirá el organismo y, por lo tanto, se presentará más inflamación, volviéndose más crónica.

¿Cuáles son los órganos con mayor riesgo?

Los órganos de nuestro cuerpo que son más vulnerables a los daños de las endotoxinas y por ende al alcohol, son evidentemente el cerebro, el hígado, el páncreas y el estómago.

En el cerebro: en este órgano, las inflamaciones causadas por las endotoxinas implican un daño bastante evidente de forma inmediata: las facultades cognitivas se ralentizan de manera drástica, por lo que la memoria sufre un grave deterioro y la coordinación motora pierde muchos de sus movimientos.

En el estómago: produce la aparición de úlceras y gastritis ocasionando un aumento en los niveles de acidez, además, también lleva a importantes lesiones en las paredes del esófago.

En el páncreas: se realizan muchas más funciones endocrinas y exocrinas, ya que muchas sustancias que regulan los niveles sanguíneos se van a ver perjudicadas.

En el hígado: para este órgano le resulta cada vez más complicado limpiar la sangre.

Por todas estas razones, el Dr. Ball, finaliza su informe descalificando la creencia de que el consumo de alcohol de manera ocasional no genera ningún efecto dañino. De hecho, se puede decir que una sola noche en la que se pase de alcohol, es suficiente para iniciar este ciclo destructivo, dado que el organismo necesita varios días para recuperarse.

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