¿Qué tan letal es el coronavirus?

Durante meses los investigadores han estado tratando de calcular la relación entre el contagio y la muerte: sigue siendo complicado, pero la OMS ahora tiene datos.

Desde el comienzo de la pandemia, se han detectado unos 11,5 millones de casos positivos de coronavirus, y se han registrado más de 500.000 muertes debido a la COVID-19. Como ha quedado claro desde hace algún tiempo, estos datos son parciales, debido a las dificultades para censar todos los contagios y rastrear todos los fallecimientos por efecto del coronavirus: muchas personas están contagiadas, pero nunca se les hace la prueba, muchas otras ni siquiera se dan cuenta de que están contagiadas.

Por esta razón, los epidemiólogos e investigadores se han esforzado desde el principio por determinar la letalidad real de la COVID-19, es decir, cuántas personas mueren del total de personas contagiadas, aunque en los últimos meses el aumento de la cantidad de datos disponibles ha proporcionado algunas indicaciones adicionales.

Comprender cuán letal es una enfermedad no sólo sirve para estimar su posible impacto en la población, sino también para organizar mejor las intervenciones de las instituciones de salud. En los países más pobres y en desarrollo, por ejemplo, una tasa de letalidad baja puede ser una base importante para decidir cuánto dinero invertir en la prevención de la COVID-19, sin desviar demasiado dinero de las iniciativas para contener la propagación de otras enfermedades infecciosas que podrían tener una tasa de letalidad más alta, como el sarampión.

La tasa de letalidad

La tasa de letalidad (CFR, case fatality rate), es bueno recordarlo, indica a través de un porcentaje determinado la cantidad de personas que mueren por una enfermedad en comparación con el número total de enfermos. Por consiguiente, la cifra es diferente de la tasa de mortalidad, que indica cuántas personas han muerto de una enfermedad como porcentaje de la población total, incluidas tanto las personas enfermas como las sanas.

El CFR puede proporcionar información importante, pero como se basa en los datos recogidos tiene el inconveniente de no reflejar eficazmente la realidad, porque, como hemos visto, es imposible detectar el número real de personas contagiadas en una población, especialmente en las primeras etapas de una epidemia.

Por esta razón, se suele utilizar una tasa de letalidad ligeramente diferente, denominada IFR («infection fatality rate»), que trata de estimar sobre una base estadística cuán amplia es realmente la base de personas contagiadas, incluidas las personas asintomáticas que no se someten a pruebas y las personas enfermas a las que no se les diagnostica el coronavirus mediante una prueba de hisopado.

La letalidad del coronavirus

La semana pasada un grupo de más de 1.300 expertos asistieron a una conferencia en línea celebrada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante un par de días y llegaron a la conclusión de que la IFR global de COVID-19 es de alrededor del 0,6 por ciento. Esta es la primera estimación oficial completa realizada por la OMS y se basa en los datos enviados por instituciones sanitarias de diferentes países, que luego se utilizan junto con otros datos reunidos por diferentes organizaciones y centros de investigación.

Anteriormente, la cifra más compartida era muy similar a la actual: se calculó un IFR del 0,64% mediante el análisis de diversas investigaciones realizadas por instituciones y organizaciones sanitarias, y luego fue estimada sobre una base estadística por un grupo de investigadores en Australia. Sin embargo, no todos estaban convencidos de la fiabilidad de la tasa indicada, porque el análisis se había basado en estudios muy diferentes y había previsto formas de reunir datos que no siempre eran comparables.

La estimación del 0,6% proporcionada por la OMS, por otra parte, se basa en un conjunto más amplio de datos que ha favorecido los resultados de las pruebas serológicas, es decir, la detección de anticuerpos contra el coronavirus en la sangre de las personas con una infección en curso o recientemente recuperada y curada. El problema es que incluso en este caso la base de datos es inevitablemente parcial, porque no incluye a todas las personas contagiadas y hacer una estimación sobre una base estadística es complicado, dada la alta variabilidad de la letalidad que se encuentra entre los diferentes países.

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