Salud

¿Qué tan perjudiciales son los metales pesados para la salud?

Solo con escuchar «metales pesados» se despierta cierta preocupación en los consumidores. Hoy veremos algunos datos curiosos que las investigaciones científicas han revelado sobre el consumo de estas sustancias, pero una forma fácilmente entendible sin las confusiones del lenguaje científico.

Lo primero a tener en cuenta es que el término «metales pesados» es común, pero no tiene ninguna base científica. De hecho, «metales pesados» se está usando para reemplazar al término «metales traza».

Los metales pesados tienen una densidad entre los 4.000 kg/m3 y los 5.000 kg/m3. Su origen es natural y se encuentran en el entorno como las rocas, el suelo y el agua, pero en cantidades pequeñas y se ha demostrado que la actividad humana ha aumentado la presencia de metales pesados en el planeta. Los principales metales pesados son antimonio, arsénico, níquel, cobre, hierro, manganeso, mercurio, plomo, cadmio y zinc.

Pero ¿Cuáles son los más perjudiciales para la salud?

Teniendo en cuenta la facilidad con que se propagan, metales como el plomo, el mercurio y el cadmio son los más contaminantes. Se pueden encontrar en el aire, el agua potable, el suelo, el polvo doméstico y los alimentos.

¿Cuáles son las consecuencias del consumo excesivo de metales pesados en la salud?

Mercurio.

Causa ansiedad, pérdida de la memoria, depresión, migrañas crónicas, alergias y algunos tipos de cáncer. La exposición a los gases de algunas amalgamas dentales que contienen mercurio aumenta la probabilidad de desarrollar Alzheimer, enfermedades renales, artritis y esclerosis múltiple.

Dirigir.

Este metal es responsable del mayor número de intoxicaciones en todo el mundo. Los síntomas más comunes suelen ser dolor abdominal, presión arterial alta, fatiga, autismo y debilidad muscular.

Aluminio.

La intoxicación por aluminio desencadena un gran número de síntomas: hipertensión, problemas renales, pérdida de apetito, fatiga, mareos, alucinaciones, migrañas, temblores, artritis, alergias, debilidad muscular y más defendiendo de la gravedad del caso.

Cadmio.

La exposición severa al cadmio puede desencadenar enfermedades pulmonares y renales, huesos frágiles, retraso en el crecimiento, osteoporosis y enfermedades cardiovasculares.

Arsénico.

La exposición desmedida al arsénico provoca alteraciones nerviosas y sensoriales, sensación de quemazón y la pérdida progresiva de las funciones nerviosas.

Pero ¿Existe algún beneficio por consumir metales en nuestra salud?

Afortunadamente, estos metales que a veces son riesgosos también nos mantienen con vida. De hecho, son aproximadamente el 4% de nuestro peso total y son fundamentales en el funcionamiento del metabolismo. Algunos son esenciales para los seres humanos y los animales como puede ser el hierro, el calcio, el sodio, el potasio, el cobre y el flúor. Por ejemplo, el cuerpo humano contiene 150 mg de cobre, el cual es esencial para el funcionamiento del sistema nervioso, el sistema cardiovascular y el crecimiento de los huesos.

¿Qué han hecho los gobiernos para regular la presencia excesiva de metales pesados?

Canadá, por ejemplo, se encuentra trabajando en acuerdos con otros países para reducir las emisiones de metales pesados, sobre todo en la producción del mercurio, el cadmio y el plomo, ya que ninguna reducción es posible sin el acuerdo de todos los países industriales, por lo que los esfuerzos de Europa son ineficaces si Estados Unidos no decide seguirlos.

Lo cierto es que algunos países europeos tienen estrictas regulaciones desde hace tiempo, pero el aire, el agua y la cadena alimentaria no han podido ser contenidas. Además, para controlar y mantener al medio ambiente, también se necesita la participación de China e India. El medio ambiente es nuestro aliado más importante, pero también puede convertirse rápidamente en un formidable enemigo ante la explotación humana.

Publicaciones relacionadas