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Quemar calorías corriendo: los errores que hay que evitar para conseguir los resultados deseados

Correr ayuda a quemar muchas calorías, pero sobreestimar la quema de calorías es el mayor error que cometen los corredores cuando se trata de perder peso. Aquí están los errores más comunes cometidos por los que practican este deporte.

Correr se considera una de las actividades motrices más adecuadas para perder peso, ya que nos permite quemar más calorías al acelerar el metabolismo. Sin embargo, contar las calorías quemadas no siempre es fácil. El cálculo de las calorías quemadas puede variar según ciertos parámetros de la persona. Deben considerarse variables como el peso, el metabolismo y la dieta, así como otros factores externos como la velocidad de las zancadas y la pendiente del terreno.

Sobreestimar el gasto de calorías es el mayor error que cometen los corredores cuando se trata de perder peso, aunque no es el único. Aquí están los errores más comunes cometidos por los corredores en este deporte.

Las calorías contadas de manera incorrecta

En términos generales, para comprender con la mayor precisión posible cuántas calorías hemos quemado durante una carrera, el parámetro más importante a tener en cuenta es la distancia recorrida y no el tiempo.

Correr con el estómago vacío

Muchas personas afirman que la actividad aeróbica en ayunas quema más grasa, elevando su metabolismo por el resto del día. Hacer ejercicio con el estómago vacío ciertamente llevará a un mayor consumo de lípidos, pero no hará que pierdas más peso. Una actividad física que hace que se consuman más calorías en la sesión de entrenamiento y conduce a un mayor gasto en lípidos tiene tales efectos sólo durante un período de tiempo limitado.

El cuerpo humano tiende a mantener la «homeostasis», es decir, la estabilidad de las propiedades químicas y físicas internas. Concretamente, se ha observado que las personas que consumen más lípidos durante la actividad física queman menos durante el descanso. Por el contrario, los que han consumido más azúcares cambiarán posteriormente su metabolismo a las grasas, equilibrando así el equilibrio. Así que lo que realmente cuenta es la cantidad de trabajo realizado: cuanto más entrenes, mejores resultados obtendrás.

No comer después de correr

Después de un largo o intenso entrenamiento, los músculos han consumido todo el glucógeno disponible y necesitan recargarse. Muchos corredores tienen menos apetito inmediatamente después del entrenamiento, pero más tarde, cuando el cuerpo se haya estabilizado al notar que las reservas de glucógeno son bajas, probablemente sentiremos una sensación de hambre más desarrollada, por lo tanto, comeremos más de lo necesario. Así que si comes dentro de la hora de entrenamiento, no sentirás hambre después.

Querer resultados inmediatos

Demasiado es mucho, por lo que el término medio es siempre la mejor opción. De hecho, concentrarse únicamente en la actividad física no es suficiente para obtener los resultados deseados. Para perder peso de manera saludable, gradual y definitiva, es necesario combinar una dieta variada y equilibrada con la cantidad adecuada de actividad física. Del mismo modo, pasar del modo de sofá a una actividad física excesiva y agotadora es un enfoque traumático para el cuerpo, con la consecuencia de que, en medio del dolor y la fatiga, el entusiasmo inicial dará paso rápidamente a la frustración y la desmotivación.

Proceder gradualmente, con paciencia y constancia, le permitirá alcanzar los resultados deseados y sobre todo mantenerlos a lo largo del tiempo.

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