Razones por las que vomitas luego de ingerir alcohol

Lo que muchas veces comienza con una estupenda celebración, tras muchas copas termina convirtiéndose en un largo abrazo al inodoro por intensos vómitos que parecen no tener fin. ¿Por qué ocurre esto y qué debemos tener en cuenta para evitarlo?

El exceso: factor definitivo

Aunque la diversión y los buenos momentos en torno a algunas copas no son malos, definitivamente el exceso de alcohol sí lo es. Su consumo frecuente y exagerado puede hacer estragos en nuestro organismo e incluso, si no estamos acostumbrados a beber, nuestro cuerpo responderá con rechazo después de un alto consumo de licor. La rapidez con la que se bebe también es un factor determinante, pues tenemos menos tiempo para asimilar y digerir lo que estamos ingiriendo.

Toma en cuenta lo que bebes

Es importante considerar que los grados de alcohol varían en las bebidas. Podemos ingerir algunas con porcentajes no tan elevados que puedan ser “inofensivas” para nuestro estómago, como una cantidad adecuada de cervezas, que contienen solo 5% de alcohol etílico, sin que haya mayores consecuencias.

Pero licores como el Vodka, y otro tipo de aguardientes pueden llegar a contener hasta 90%, lo que significa que sería ideal medir la cantidad de copas que tomamos, según el tipo de alcohol y sus grados.

El alcohol irrita e inflama el estómago

Según algunos estudios, otro asunto importante que llama al vómito después de beber en exceso es que el alcohol es un irritante gástrico, y que, por consecuencia, altera el estómago.

De hecho, una de las causas por las que más se suele sufrir de gastritis, es la frecuente y excesiva ingesta de bebidas alcohólicas. Bajo esta condición, el malestar varía entre indigestión, dolor, náuseas, inflamación, y por supuesto, vómito.

Minimizar el daño

¿Sabías que el alcohol que ingieres puede durar días en el organismo? Precisamente es tu propio cuerpo el que está actuando en rechazo al desorden estomacal que se padece luego de una borrachera.

El organismo busca minimizar los daños expulsando los contenidos del intestino delgado hacia la boca, después de las terribles náuseas y el arqueo. Se trata de una cadena de eventos en los que el último eslabón es precisamente el vómito.

En conclusión, al vomitar, es nuestro propio organismo el que está tratando de deshacerse de los excesos y sentirse mejor, por lo que responde de esta incómoda y desagradable forma para desintoxicarse.