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¿Realmente el croissant engorda?

Este es uno de los desayunos y meriendas preferidas de muchos, y suele acompañarse con una bebida caliente

El ‘rey’ de los desayunos y meriendas de cientos de miles de personas en el mundo, es un croissant acompañado con un café o una bebida achocolatada caliente; para empezar el día con buen pie.

Aunque su origen data de Europa, también es muy consumido en América; y puede encontrarse en bares, panaderías, cafeterías y otros establecimientos expendedores de alimentos listos para el consumo.

¿Pero realmente es el croissant un elemento que se debe incluir en la dieta diaria?, ¿Puede promover el aumento de peso?… Para conocer las respuestas a estas preguntas, hay que saber que este alimento está hecho a base de harina de trigo, azúcar, huevos, y mantequilla o margarina.

Su preparación es similar a la de la masa de hojaldre, y en ocasiones se rellena con adiciones proteicas, como pollo, o arequipe; esto último aplica si lo que se busca es un postre.

Harina refinada

En este sentido hay que decir que el croissant sí engorda, ya que al ser la harina su base (y sobre todo cuando es refinada) esta aporta calorías y no tiene los nutrientes necesarios, pues en el proceso de refinamiento pierde vitaminas y fibra.

Además en las harinas se «incrementa el índice glucémico del cereal, ya que pasa de ser un hidrato de carbono complejo a ser un azúcar sencillo, lo que produce niveles más elevados de glucosa y posteriormente de insulina en sangre lo que incrementa el riesgo de diabetes, problemas cardiovasculares y ganancia de peso”; tal y como lo dice la nutricionista Andrea Márquez, citada por Cuídate Plus.

100 gramos de harina de trigo pueden contener 360 calorías, a eso se suma el azúcar añadida que es necesaria para su preparación.

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Esto quiere decir que si tu hábito es comer un croissant a diario o incluso dos; el daño se verá reflejado en los cambios físicos que experimentarás; que dependiendo de cada persona, puede manifestarse en la cintura, las piernas, la papada, los brazos o de manera uniforme en todo el cuerpo.

No con esto decimos que debas dejarlo y nunca más tenerlo en tu radar de ‘gusticos’ a la hora de comer; pero podrías alternarlo con otras comidas un poco más saludables, que mantengan tu cuerpo en forma tanto por fuera como por dentro.

Croissant saludable

Con el auge del mundo ‘fit’ y el interés desmesurado por verse extremadamente bien; ha nacido infinidad de posibilidades para convertir comidas que suelen aumentar de peso, en platillos genuinamente saludables y proteicos; y eso es posible sustituyendo ingredientes.

Pasa con los pasteles de cumpleaños, con los postres, con platos fuertes y por supuesto también con el croissant. Para hacerlo saludable se puede utilizar la harina de trigo integral, miel natural, aceite de coro, levadura fresca y leche desnatada.

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