¿Realmente son útiles los hisopos anales para detectar el covid?

China, que se enfrenta a una segunda ola de nuevos contagios, está utilizando hisopos anales para rastrear los positivos entre los pacientes con alto riesgo de infección. He aquí en qué se diferencian de las tradicionales.

En vísperas de las festividades del Año Nuevo Lunar, China ha autorizado a las autoridades aduaneras a realizar hisopos anales como método para rastrear los covid positivos. Según el periódico estatal Global Times, la prueba se ha reservado para las personas que viven en zonas con casos positivos confirmados y, por tanto, con mayor riesgo de infección, así como para los huéspedes de los centros de cuarentena. Los hisopos anales para detectar el SARS-CoV-2 no son exactamente nuevos en el país, pero su posible uso a gran escala es noticia ahora que China está lidiando con la peor ola de nuevos contagios desde la pasada primavera.

¿No son suficientes las muestras de nariz y garganta?

La idea es que la técnica reduzca los falsos negativos, es decir, los diagnósticos de covid que podrían escapar a los hisopos moleculares clásicos. Li Tongzeng, director asociado del Departamento de Enfermedades Infecciosas y Respiratorias del Hospital You’an de Pekín, explicó a la Televisión Central China que los estudios demuestran que el coronavirus sobrevive más tiempo en el ano y las heces que en la garganta y la cavidad nasal: en el tracto respiratorio de algunos pacientes puede dejar de ser detectable después de 3 a 5 días. Basándose en esta lógica, los hisopos anales podrían encontrar rastros del virus incluso después de que ya no sea detectable por las vías tradicionales.

¿Realmente vale la pena?

Sin embargo, al tratarse de un sistema más invasivo, una cosa es utilizarlo para confirmar la negatividad de determinados pacientes en vías de recuperación o implicados en estudios científicos, como se ha hecho hasta ahora, y otra muy distinta utilizarlo en personas que simplemente están en riesgo de contagio, una precaución que muchos científicos consideran excesiva e inapropiada.

Hace tiempo que se sabe que el SARS-CoV-2 también se multiplica en el tracto intestinal, hasta el punto de que el análisis de las aguas residuales se utiliza para localizar las zonas de mayor propagación del virus; pero no hay pruebas suficientes de que un paciente que ya no tiene restos del virus en sus vías respiratorias siga siendo contagioso y pueda transmitirlo por otras vías.

China en alerta

China se encuentra en estado de máxima alerta ante las próximas celebraciones del Año Nuevo Chino, que comenzarán el 12 de febrero, y que han desencadenado una campaña de detección masiva, sobre todo de quienes han regresado del extranjero (la amenaza del «virus importado» es continuamente agitada por la propaganda estatal). En Pekín, se han iniciado controles exhaustivos a dos millones de residentes tras la detección de dos casos de la «variante inglesa», mientras continúa la campaña de vacunación, que pretende abarcar a 50 millones de personas antes de las vacaciones de Año Nuevo: parece una cifra considerable, pero es menos del 4% de la población.

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