Salud

Retinopatía diabética: en el 7% de los casos los pacientes quedan ciegos

La retinopatía diabética es una de las primeras causas de ceguera en España, aunque cada vez menos pacientes con diabetes llegan a pérdidas de visión severas gracias a las mejoras en los tratamientos y a una mayor conciencia preventiva.

Recientemente el número de afectados por esta patología está aumentando, y el número de pacientes que pierden por completo su capacidad visual también ha superado los límites de años anteriores. La prevención y las revisiones periódicas son esenciales en esta patología, porque el paciente diabético tiene una visión perfecta, pero de un día para otro la pierde, debido a que la retinopatía ha progresado lentamente sin causar daños severos hasta que se produce la ceguera. Sin embargo, en comparación con las alternativas de tratamiento de hace 10 años, ahora es posible tratar el problema y evitar la pérdida visual, pero esto solo es posible si se atiende la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas, de lo contrario, sigue siendo posible tratar la enfermedad, pero disminuye la probabilidad de recuperación.

A diferencia de la degeneración macular, otra enfermedad que ataca a la retina de las personas mayores de 65 años son precisamente las personas con diabetes e hipertensión. Estos pacientes son más propensos a desarrollar retinopatía diabética y son los verdaderos candidatos, desde el punto de vista estadístico. Los expertos están de acuerdo en que se necesitan nuevas técnicas de cribado que se concentren en fotografiar la retina y que permitan saber si se está desarrollando una retinopatía, cuándo es momento de tratarla y cuándo se debe someter al paciente a un nuevo control.

Lamentablemente, con todos los efectos causados por la pandemia, las proyecciones dejaron de realizarse, por lo que los diabéticos que van al médico han disminuido por los bajos accesos a los hospitales, y los médicos de cabecera han estado sobrecargados de problemas relacionados con el Covid-19, por lo que no tenían tiempo para atender a estos pacientes. Este último año y medio ha sido un periodo oscuro, especialmente desde el punto de vista clínico para las enfermedades oculares.

Lo cierto es que no todos los pacientes con retinopatía diabética corren el riesgo de quedarse ciegos, sin embargo, el 6 o 7% de los afectados tiene una pérdida visual incapacitante, hasta incluso llegar a la ceguera total. Afortunadamente, gracias a la publicación y distribución de nuevos fármacos intravítreos, es posible manejar y controlar la enfermedad con mayor eficacia, sin que los pacientes tengan demasiadas limitaciones.

Hace diez años, cuando se usaban los medicamentos para este tipo de enfermedad, se administraban directamente en el ojo por medio de una inyección al mes. Y como en la mayoría de los casos la retinopatía diabética es bilateral, los pacientes se veían obligados a someterse a este tratamiento cada 15 días. Actualmente esto ya no es necesario, los fármacos usados ahora pueden inyectarse una vez al mes durante los primeros 3 o 5 meses, y después una vez cada 2 o 3 meses. Alargando el tiempo de la aplicación ha sido más fácil para el paciente seguir el tratamiento, además de ser igual de efectivo y seguro.

El diabetólogo o el médico de cabecera debe ser muy cuidadosos y remitir al paciente con un especialista, en este caso al oftalmólogo, porque un paciente diabético que tiene una retinopatía es como si tuviera un infarto, se trata de un paciente altamente vasculopático. Si el paciente diabético ha tenido un infarto, para él, padecer una retinopatía diabética equivale a haber pasado por un segundo infarto, sobre todo porque la presencia de daños en la retina es un signo de enfermedad en los pequeños vasos de todo el cuerpo, no solo en los ojos.

Por estos motivos es importante acudir a revisiones frecuentes y someterse a un tratamiento para no perder la vista en caso de que el diagnóstico sea positivo.

Publicaciones relacionadas