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Con este truco podrás conservar las fresas por más tiempo

Perfumadas, rojas, jugosas: las fresas son tan buenas como pasajeras. No sólo porque las encontramos durante unos meses al año, sino porque, una vez compradas y llevadas a casa, sólo duran unos días (a veces menos de 24 horas). Esto se debe a que la fresa es una fruta extremadamente delicada y, si no se consume rápidamente, puede enmohecerse fácilmente.

Todos han comprado cajas de fresas con la intención de utilizarlas para tartas, mermeladas o comerlas tal cual, sólo para descubrir que al cabo de unas horas tenéis la mitad de las cajas para tirar. Pero no te desesperes, porque puedes conservar las fresas frescas en su mejor momento hasta una semana. Lo único que hay que hacer es elegir el recipiente adecuado y tomar unas pequeñas precauciones para evitar que se estropeen rápidamente.

Trucos para conservar las fresas.

Para que esta fruta pueda durar más tiempo es importante comprar fresas de buena calidad. No importa si son grandes o pequeñas, ya que el tamaño de esta fruta depende de la variedad. Ten en cuenta el color debe ser un hermoso rojo vivo y brillante, pero principalmente uniforme, sin partes blancas o verdes que den señal de una fruta inmadura.

La apariencia debe ser la de una fruta turgente, intacta y con el tallo bien adherido. Comprueba que no haya fresas magulladas o ya dañadas en la bandeja, porque también podrían afectar a las demás.

En definitiva, escoger fresas frescas es el primer paso para hacerlas durar más y tenerlas disponibles para todo tipo de recetas, ya sean dulces o saladas.

Cambiar el recipiente.

Las fresas se venden en bandejas de plástico que no permiten que la fruta tome demasiado aire, así que lo primero que hay que hacer es cambiar el recipiente. Esto también permite comprobar que no hay frutas dentro del contenedor que ya estén enmohecidas o magulladas por el peso de otras fresas. Elige un recipiente de plástico o de vidrio sin tapa y cúbrelo con papel de cocina. Por último, asegúrate de que es lo suficientemente grande como para permitir que el aire pase entre la fruta.

No lavar las fresas.

Esta regla se aplica a todas las frutas, pero en el caso de las fresas es imprescindible: no las laves nunca si no las vas a comer inmediatamente. La humedad favorece la proliferación de bacterias y en pocas horas se puede encontrar la fruta cubierta de moho o completamente podrida. Del mismo modo, si quiere conservar las fresas durante unos días más, no retires el pedúnculo con las hojas. Si es necesario, secar el exceso de humedad con toallas de papel para que la fruta esté completamente seca. Las fresas sólo deben lavarse y limpiarse antes de almacenarlas si se pretende congelarlas.

Separar las fresas magulladas de las sanas.

Otro pequeño consejo para conservar las fresas por más tiempo es separar la fruta magullada de la sana. En todas las bandejas siempre hay fresas intactas y algunas que todavía están bien pero tienen algunas pequeñas marcas, por lo que dejarlas cerca corre el riesgo de comprometer toda la bandeja. Reserva las frutas ligeramente estropeadas y cómelas antes que las demás. Comprueba la «salud» de tus fresas al menos una vez al día, para poder eliminar inmediatamente cualquier fruta podrida.

Conservar las fresas en el frigorífico.

Para conservar las fresas durante más tiempo es imprescindible guardarlas en la nevera, en un recipiente forrado con papel de cocina y sin tapa. Si sigues todos los consejos que te hemos dado hasta ahora, podrás conservar tus fresas hasta una semana y darte el gusto de preparar tus recetas favoritas.

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