Belleza

Dismorfia del selfie: la absurda obsesión que todos sufrimos

La dismorfia del selfie es uno de los nuevos trastornos que han aparecido con la globalización, desarrollo tecnológico y la expansión de las redes sociales. Y es que todos, al menos una vez, hemos utilizado aplicaciones o programas para editar y mejorar la calidad de una selfie para parecer más atractivo/a ante los ojos de los otros usuarios de redes sociales.

La búsqueda constante de la perfección en fotos para las redes sociales es un fenómeno que ha crecido aún más gracias a la influencia de la cuarentena y la pandemia por Covid-19. El abuso de los filtros presentes en redes sociales como Instagram, TikTok y Snapchat puede ser las causantes de la dismorfia del selfie y los expertos aseguran que se trata de una complicación de carácter psicológico que se puede mantener bajo control.

El desarrollo de esta absurda manía de retocarse para aparentar una falsa perfección a través de filtros y Apps ha transformado el concepto de autoestima y la ha convertido en un proceso que depende del número de reacciones que acumulen las fotos en el menor tiempo posible. Sin duda, las redes sociales han cambiado nuestra percepción de la belleza y la perfección, y en los últimos años, por influencia de diversos factores, los perfiles online se han convertido cada vez más en la tarjeta de presentación para gestionar la interacción entre personas y usuarios.

Sin embargo, la creación de esta identidad digital también ha conducido a la búsqueda involuntaria y la transmisión de un aura de perfección irreal que mostrar a los seguidores. Siguiendo la línea del trastorno dismórfico corporal (Trastorno mental caracterizado por la preocupación obsesiva por cualquier defecto percibido en las características físicas) Es que se ha definido como la dismorfia del selfie o la dismorfia del filtro.

Los seres humanos siempre estamos en búsqueda de la perfección.

Creemos que todos al menos una vez nos hemos divertido usando los filtros de las redes sociales para mejorar cualquier foto, quizás retocando un poco la nariz, las mejillas o aumentando el volumen de los pómulos. Sin embargo, algunas personas han hecho de estos cambios una verdadera obsesión, al punto de abusar del uso de filtros y se obtenga una imagen diferente de la foto y la forma física original.

Actualmente existen (gratis) numerosas aplicaciones que permiten modificar el aspecto, empezando por muy reconocido Photoshop, donde con un par de clics se puede eliminar todo lo que no es de nuestro agrado, desde disminuir las caderas, eliminar cicatrices, corregir imperfecciones faciales e incluso conseguir unos tobillos más delgados. Incluso hay verdaderos trabajos que parecen hechos por un cirujano estético, como retocar la cara o la nariz y cambiar el tamaño de los ojos.

Dismorfia del selfie: ¿hay alguna forma de solucionarla?

Es posible, pero se debe comprender que los filtros solo son útiles en línea, donde los demás internautas pueden ver el cambio del defecto estético, pero en la realidad se debe aprender a convivir con ellos. Por otro lado, se corre el riesgo, sobre todo entre los más jóvenes, de demonizar los considerados “defectos” que puede que ni siquiera estén ahí. Una de las principales consecuencias de la dismorfia del selfie es que cada vez más personas acuden con los cirujanos estéticos para intentar conseguir esa “perfección” que ven plasmada después de someterse a todos esos filtros.

Los tratamientos hasta el momento son netamente psicológicos y van guiados por un profesional, este tiene la tarea de trabajar con el paciente para poder conseguir una mejor autoestima sin la intervención de las reacciones de las redes sociales, además de ayudar a que la persona pueda aceptarse a sí misma tal y como es.

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