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7 alimentos para desinflamar el páncreas y el hígado

Hoy vamos a reflexionar un poco sobre nuestro estilo de vida: el consumo de tabaco, el alcohol en exceso, la inactividad física, el consumo de azúcar y sus efectos en nuestra vida diaria, enfocándonos en sus efectos sobre el páncreas y el hígado.

Para nadie es un secreto que el estilo de vida moderno y la dieta actual no se lleva muy bien con la idea de tener un páncreas e hígado saludable.

Cuanto más extremo sea el proceso de un alimento y más se aleje de su estado natural, más problemas causará a estos importantes órganos y peor será el funcionamiento general del organismo.

Sabemos que mantener una dieta adecuada requiere dos factores importantes: tiempo y ganas, siendo estas dos las que menos se presentan con el ritmo que requiere la sociedad actual. Cuando llegamos a casa del trabajo, escasamente tenemos tiempo y ganas para preparar un alimento rápido y que supla la necesidad de comer algo, lo cual impide mantener una dieta saludable.

Por eso te invitamos a probar cosas nuevas, a potenciar tu bienestar y salud incluyendo estos increíbles alimentos, ya que te van a ayudar a cuidar tu páncreas e hígado.

Zumo de remolacha y zanahoria.

La inflamación en el hígado, conocida como hepatomegalia, es un problema que tiene muchos orígenes, entre ellos: exceso de grasa en el órgano, los efectos de un virus o una hepatitis. Sin embargo, para cada caso los médicos indicarán cuál es la mejor alternativa de tratamiento.

Pese a esto, es importante cuidar la forma en la que nos alimentamos e incluir este jugo natural que es increíblemente especial para el estado general del páncreas.

Veamos cómo prepararlo:

Necesitarás los siguientes ingredientes:

1 remolacha.

1 zanahoria.

5 cucharadas de zumo de limón (50 ml).

1 vaso de agua (200 ml).

Preparación:

Lo primero que debes hacer es lavar bien la remolacha y la zanahoria para luego cortarlas en trozos pequeños y que sea más fácil licuarlas. Luego agrega las 5 cucharadas de zumo de limón y el vaso de agua. Te recomendamos beberlo durante la mañana para notar resultados en poco tiempo.

Té verde.

Este tipo de té es otra bebida increíble que ayuda a promover la salud del páncreas y del hígado, optimizando su funcionamiento. Esta bebida ayuda a reducir la cantidad de grasa en el hígado y promueve su regeneración gracias a su alto contenido en antioxidantes. Sin embargo, hay que tener cuidado con la dosis, ya que solo se recomienda beber una taza por día.

Aguacate.

Es un alimento rico en glutatión, un tripéptido que ayuda al hígado y al páncreas a reducir el nivel de toxinas. Además, no se debe olvidar que los aguacates son ricos en grasas monoinsaturadas del tipo «grasa buena».

Aceite de oliva.

Los aceites orgánicos prensados en frío, como el aceite de oliva, el aceite de cáñamo y el aceite de linaza, son excelentes para el funcionamiento del páncreas y el hígado. Sin embargo, estos aceites deben consumirse con moderación y de la forma más natural posible para evitar efectos contraproducentes.

Granos alternativos.

Nos referimos a granos alternativos cuando hablamos de fuentes de fibra, proteínas y minerales poco utilizadas en nuestra vida cotidiana, pero que tienen propiedades mucho más beneficiosas que las más comunes.

Alimentos como el maíz, la quinoa o el trigo sarraceno serían claros ejemplos de este tipo. Estos cereales son ricos en enzimas que mejoran la digestión, desinflaman y cuidan los niveles de colesterol y el corazón.

Alcachofa.

La alcachofa siempre encaja bien y destaca para acompañar cualquier comida, además de ser una verdura que cuida de nuestro páncreas, hígado y vesícula biliar. Entre sus muchos beneficios, favorece a la digestión de las grasas, reduce la inflamación y potencia el funcionamiento del hígado perezoso y del hígado graso, también ayuda a limpiar las toxinas y a promover el movimiento intestinal.

Papaya.

La papaya es mucho más que una fruta tropical de sabor dulce, ya que ayuda a regular la digestión. Además, gracias a sus índices de flavonoides y criptoxantina, disminuye el nivel de colesterol malo (LDL), frena la oxidación celular y reduce la inflamación de los órganos.