Sueño y Covid-19: los cambios que ponen en riesgo tu salud

El aislamiento social o la cuarentena que se está viviendo en muchos países para evitar la propagación de Covid-19, está afectando a nuestros hábitos, y las alteraciones del sueño no se escapan de la nueva realidad.

Ya sea por la ansiedad que genera el constante flujo de información sobre el virus, la posibilidad de contagiarnos o la falta de una rutina, la pandemia está causando estragos en nuestras horas de sueño. Estos problemas de sueño también pueden ser causados por: estrés, poco contacto social, disminución de la exposición al sol.

Lo que indican los estudios recientes.

Ciertamente algo ha cambiado para muchas personas desde que se declaró la pandemia que cambió al mundo en poco tiempo. Nuevos estudios publicados en las páginas de la revista Current Biology, cuyos explican que la cuarentena ha tenido un impacto importante en nuestra vida diaria. Confirman que el virus y sus derivados también han causado cambios importantes en nuestras noches, y esto por supuesto también incluye la calidad del sueño.

Los estudios muestran que un horario escolar más relajado y un trabajo inteligente pueden haber favorecido un sueño más prolongado. La cantidad de sueño habría aumentado en mucho más tiempo por noche, gracias a la reducción del llamado “desface horario social”. Sin embargo, también se supo que la pandemia tuvo un profundo impacto en la calidad del sueño. El estudio indica que, muchas personas duermen más, pero lo hacen mal y no se sienten muy descansados al despertar.

¿Cómo estamos durmiendo debido a la pandemia?

Debido a la pandemia hemos cambiado nuestros hábitos diarios, ahora se duerme más, pero las personas duermen mucho peor.

Después de todo, este es un efecto que no debería sorprendernos, pero aun así deberíamos tratar de remediarlo. Sabemos bien que dormir mal se asocia con algunos problemas de salud como enfermedades cardíacas, aumento de peso u obesidad, diabetes, depresión, ansiedad, ingesta de sustancias excitantes y otros problemas comunes como somnolencia diurna, reducción de la productividad laboral y mayor riesgo de accidentes al conducir.

Recomendaciones:

  • Mantén una rutina: establece un horario fijo para ir a dormir y respeta esa hora. El cerebro debe tener claro cuando tiene que estar despierto y cuando no.
  • La cama es para dormir: debemos hacer que el cuerpo vincule la cama con el sueño para que se desactive cuando llegue a ella. Por ejemplo, no trabajes, no estudies, ni hables por teléfono en la cama.
  • Evita las siestas, pero si no puedes, que no duren más de 30 minutos.
  • Haz ejercicio durante el día y evítalo hacerlo poco antes de irte a la cama.
  • Busca exponerte al sol en la mañana y al aire fresco, ya sea por la ventana o por un balcón.
  • No lleves el celular o la Tablet a la cama, no solo porque su luz inhibe la secreción de la melatonina (hormona clave para relajarse y dormir), sino porque te puedes encontrar un mensaje o información en internet que puede aumentar tus niveles de ansiedad e incertidumbre.
  • Trata de relajarte en la medida de lo posible, especialmente antes de irte a acostar. Busca algo que te distraiga y que te ayude a despejar la mente: meditar, hacer ejercicios respiratorios, escuchar música adecuada.

Y no olvides consultar con tu médico o con un especialista si sientes que tus problemas para dormir empeoran, pues es importante tomar medidas a tiempo.