Té verde y café, dos bebidas que pueden ayudar a prevenir un segundo infarto

Un nuevo estudio realizado en Japón ha descubierto que quienes han sobrevivido a un ataque al corazón o a un derrame cerebral pueden vivir más tiempo si beben mucho té verde. Los resultados de la investigación muestran que las personas que bebieron al menos siete tazas de té verde al día durante el estudio tuvieron un 62% menos de probabilidades de morir en el transcurso del mismo que las que no lo hicieron.

Además, en el caso de los que sobrevivieron a un primer infarto y bebieron la misma cantidad de té, el riesgo se redujo en un 53%.

Pero no sólo el té verde se asoció con una vida más larga. El consumo moderado de café también está relacionado con una mayor tasa de supervivencia, tanto en personas que ya han sufrido un infarto como en relación con personas sin problemas cardiovasculares. Sin embargo, este beneficio no se extiende a los supervivientes de accidentes cerebrovasculares.

¿Pero qué significa?

Según Andrew Freeman, los resultados de este estudio demuestran que ninguna de las bebidas es un elixir que prolongue la vida. Sin embargo, son la prueba de que los flavonoides -una sustancia de origen vegetal- son buenos para la salud cardiovascular.

No hay alimentos mágicos y unas cuantas tazas de té verde no «deshacen los efectos de una hamburguesa y tocineta», dijo Freeman, director de prevención y bienestar cardiovascular del National Jewish Health de Denver (EE.UU.). El experto también destacó la importancia de una dieta baja en alimentos procesados y rica en vegetales, incluyendo frutas, frijoles, granos integrales y aceites vegetales.

Además, las personas pueden beneficiarse de la sustitución de las bebidas azucaradas por el té verde o el café, siempre que no se tomen con crema o azúcar.

En el estudio, publicado a principios de febrero en la revista Stroke, participaron más de 46.000 japoneses -478 supervivientes de accidentes cerebrovasculares y 1.214 de infartos de miocardio- con edades comprendidas entre los 40 y los 79 años, a los que se siguió durante unos 20 años. Al final de la investigación, habían muerto 9.253 personas.

El equipo, dirigido por Hiroyasu Iso, descubrió que las personas que bebían cantidades moderadas de café tenían menos probabilidades de morir durante el periodo de estudio, especialmente si tenían antecedentes de infarto. En el caso de las personas sin antecedentes de problemas cardíacos o accidentes cerebrovasculares, la reducción del riesgo fue menor.

Los que bebían dos o más tazas de café tenían un 39% menos de probabilidades de morir que los que no lo hacían. Por otro lado, el té verde parecía ayudar a aumentar las posibilidades de supervivencia de las personas que ya habían sufrido un accidente cerebrovascular o un ataque al corazón: cuanto más bebían, mejores efectos mostraban.

Freman explicó que estos resultados también pueden estar relacionados con otras características. Las personas que tienen tiempo en su vida diaria para beber siete tazas de té pueden, por ejemplo, experimentar menos estrés en sus vidas. Además, no es seguro que los resultados de un estudio realizado en una población japonesa puedan generalizarse a países con dietas diferentes, dijo Linda Van Horn, experta de la Asociación Americana del Corazón.

Sin embargo, algunos compuestos vegetales específicos -en el caso del té verde, la epigalocatequina-galato- «son cada vez más reconocidos por sus importantes beneficios antiinflamatorios cardio-metabólicos», añadió.

Al igual que Freeman, el experto concluyó que sustituir las bebidas azucaradas por el té verde puede ser una buena idea, junto con una dieta rica en frutas, verduras, pescado, cereales integrales y grasas «buenas».

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