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Un niño de 8 años que no puede ir a la escuela por culpa de su cabello

Muchas veces tenemos la idea errónea de que a pesar de vivir en pleno siglo XXI los prejuicios ya no existen. La mujer y su pequeño de 8 años han sido víctimas de grandes señalamientos en Londres, Reino Unido. El niño Farouk y su madre están cargando en su espalda una serie de normas absurdas que no le permiten comenzar con sus estudios, debido a los modelos educativos anticuados que prefieren negarle el acceso antes que aceptarlo tal como es e inculcarle conocimientos vitales para el desarrollo en comunidad.

De hecho, en Reino Unido, todas las instituciones primarias presentan normativas tan anticuadas que no se han cambiado en siglos. En particular, y para dar un ejemplo, en las escuelas británicas no permiten que los alumnos lleven refrescos que contengas gas.

Además, los cortes de cabello que sean considerados “extraños” no se permiten para nada en las instituciones educativas, puesto que las directrices que rigen en las escuelas señalan que los estudiantes tienen que llevar cortes de cabello sobrios. Es precisamente por esto que las solicitudes que realizó Bonnie, la madre del niño, fueron rechazadas por muchas instituciones, ya que su hijo tiene un cabello que llama mucho la atención.

Lo más curioso es que el pequeño Farouk es un influencer y modelo muy reconocido en Instagram, tiene más de doscientos setenta mil seguidores. Al igual, ha contribuido con muchas de las marcas de ropa famosas y reconocidas a nivel mundial. Su cabello también es parte de sus logros, ya que está muy bien organizado y aseado, lo que llama la atención de muchas personas. Todo esto lo ha obtenido con la ayuda de su madre, quien lo ha apoyado y ha contribuido en todo su proceso.

Su cabello con textura y estilo afro es completamente natural. Aun cuando su cabello le ha traído admiración y reconocimiento, en el instituto lo único que le ha generado son conflictos y problemas.

En realidad, muchas escuelas en las que ha aspirado el ingreso este niño le han pedido que se corte su gran cabellera, de lo contrario no lo podrían admitir bajo ninguna condición. Sin embargo, el pequeño Farouk no está dispuesto a acceder a tal petición, pues alega que le encanta su cabello, además él quiere ser él mismo en la escuela sin ningún tipo de reproche o malas miradas.

En definitiva, y lo más discriminatorio es que si se tratara de una chica, este tipo de situaciones no serían ningún problema, y su admisión sería aprobada. Pero la madre del niño no quiere rendirse y, en compañía de otras personas que están pasando por situaciones parecidas, han creado una asociación.

La asociación toma el nombre de “Generación Mane” y se encarga de luchar una batalla en contra de las normativas anticuadas que poseen las escuelas británicas. Al conocer su historia, esperamos que tengan éxitos y logren alcanzar la meta a la que aspiran.

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