LifeStyleViral

Una de las persona más vieja del mundo no comía ni frutas ni verduras

Fue la persona más vieja del mundo, su nombre es Emma Morano, cumplió 118 años en 2017. Se trató de la última persona viva nacida en el siglo XIX.

En su dieta, solo quería comer unos dos huevos crudos al día. Esta mujer nunca aceptó un plato de verduras ni frutas, por lo que ya podemos entender que vivimos de maneras completamente diferentes.

Pero independiente del caso, podemos recordar que los huevos son uno de los alimentos más completos y equilibrados que existen. Ahora se les acusa injustamente de ser demasiado ricos en colesterol (lo cierto es que el colesterol dietético presente en la yema de huevo influye muy poco en el colesterol sanguíneo), así que los huevos son uno de los alimentos que hay que favorecer si se pueden tolerar (ya que las alergias son frecuentes).

Emma Morano dijo adiós a nuestro plano terrenal en 2017

Algunos piensan que hay personas a las que se le «perdona la vida», motivo por el que alcanzan a vivir mucho más tiempo que otros. Sin embargo, este no era el caso de Emma Morano: «Mi vida no ha sido buena» a varios periodistas de Reuters que acudieron a conocerla el día de su cumpleaños: «Trabajé en una fábrica de sacos de arpillera hasta los 75 años, y eso fue todo».

«¡O te casas conmigo o te mato!»

En una entrevista que fue publicada hace cinco años, Emma contaba cómo su prometido había muerto durante los hechos de la Primera Guerra Mundial y se había visto obligada a casarse con un hombre al que no amaba: «O te casas conmigo o te mato», le dijeron en aquel entonces. Ella tan solo tenía unos 26 años y aceptó la propuesta. Como era de esperar, fue un matrimonio infeliz, tuvieron un hijo en 1937, que murió cuando tan solo tenía seis meses y al año siguiente se divorciaron: «Nos divorciamos en 1938. Creo que fui la primera mujer en Italia en hacerlo».

Emma Morano vivía sola, tiene ocho hermanos y uno de ellos murió nada más y nada menos que a los 102 años.

El testimonio de su médico.

Su medico asegura que cuando la conoció solo comía tres huevos al día: dos crudos y uno frito: «En sus últimos meses solamente comía dos al día, porque decía que tres eran demasiados. Nunca comía muchas frutas ni verduras. Su particularidad es comer siempre lo mismo, cada semana, cada mes, cada año» asegura el experto.

Por supuesto, este tipo de casos siempre nos recuerda a nuestra campeona de la longevidad, Jeanne Calment, la cual falleció a los 122 años.

¿Tabaco y whisky para una larga vida?

Por su lado, Jeanne Calment afirmaba en broma que su longevidad era producida por el alcohol (una copa de oporto al día) y al tabaco: ella fumó cigarrillos toda su vida y solo dejó de hacerlo a los 117 años.

Es un caso similar al de Búster Martin. «El trabajador inglés más viejo».

Murió en 2011 a los 104 años y aseguraba que su longevidad era producto de una combinación de alcohol, tabaco y un consumo constante de carne roja.

Algo así también sucedía con Dorothy Howe, la cual en 2013 cumplió 100 años y presumía de beber whisky y fumar unos 15 cigarrillos al día.

Sin duda todos son casos sorprendentes y requieren de estudios y pruebas. Por lo que respecta a Jeanne Calment, podemos consolarnos con el hecho de que tenía excelentes hábitos alimenticios: aceite de oliva (tanto para comer como para cuidar su piel), ajo y un kilo de chocolate a la semana.

Todos estos alimentos son ricos en antioxidantes, antiinflamatorios y protectores, incluso el chocolate, ya que su contenido de cacao era mayor a 70%.

En cuanto a los cigarrillos, hay que señalar que su humo no lo tragaba. Esto hace que sean mucho menos perjudiciales.

La enseñanza de todo esto, es que cuando se trata de medicina, siempre es mejor ser cauteloso y evitar el dogmatismo. Lo importante es tomar decisiones sensatas que permitan estar sano sin sacrificar la felicidad. Si se actúa con inteligencia, podemos combinar el placer con la vida sana.