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10 errores que debes evitar para preparar una buena lasaña

Son muchos los errores que se pueden cometer a la hora de preparar la lasaña. A veces queda demasiado seca, otras veces se quema, y todo el trabajo y el tiempo invertido se puede desperdiciar. Muchas veces son demasiada blandas y se deshacen, y en cuanto vayamos a hacer raciones para nuestros invitados, seguro que no daremos una buena impresión. Por eso hoy queremos contarte todos los errores comunes que debes evitar para garantizar un resultado perfecto: una lasaña perfecta.

Las láminas.

Cuando compres las láminas de lasaña es importante que verifiques si estas se encuentran pre cocidas. En el caso que no vengan de esta forma, vas a tener que cocinarlas, solo ten en cuenta que no debes dejarlas mucho tiempo en el agua, ya que podrían pegarse unas con otras y estropearse.

No agregar la salsa bechamel.

Muchas personas no les gusta agregar la típica salsa blanca, sin embargo, es necesario añadirla para que las láminas se mantengan húmedas y se equilibren los sabores. Además, es mejor prepararla en casa que comprarla en el supermercado, es muy fácil y rápida de hacer.

Salsas preparadas.

Es cierto que los ragúes y las bechameles ya preparados son prácticos, pero utilizar sólo productos envasados compromete el sabor del plato. Si quieres una lasaña perfecta, es mejor que te organices, compres una buena carne picada y empieces el ragú cocinándolo lentamente y dejándolo reposar bien. En cuanto a la bechamel, no te dejes tentar por el bajo precio del paquete del supermercado: hacerla en casa es realmente sencillo y lleva poco tiempo. Intenta hacer mucha cantidad para que no se te acabe durante el proceso de estratificación.

No utilices el papel de horno.

Desde que se creó el papel de horno, limpiar las sartenes se ha vuelto un juego de niños. Sin embargo, cuando se trata de preparaciones con pastas al horno, principalmente la lasaña, usar este papel es una pésima idea. Pero ¿Por qué? El fondo húmedo haría que se mojara y podría hacer que la última capa se pegue. En su lugar, es mejor engrasar la sartén con un poco de mantequilla, vierte un par de cucharones de salsa de carne mezclada con un poco de bechamel y luego proceder con el arreglo de la pasta.

Cantidad de capas.

Hay quienes hacen este platillo con solo 3 capas, pero para que se pueda llamar lasaña debe tener como mínimo 4 o 5 capas. No seas egoísta al momento de echarle la salsa entre las capas, pero ten cuidado de sobrepasarte, principalmente si quieres que tu lasaña quede alta.

Cuidado con los líquidos.

Una vez que haya preparado el ragú en casa, asegúrate de que no sea demasiado lenta, es decir, líquida. Si es así, encienda el gas y deje que se reduzca durante unos veinte minutos: la lasaña «hervida» en salsa no es buena. La misma regla se aplica a la bechamel. Si se ha derretido demasiado, prueba a añadir un par de cucharadas de queso parmesano y deja que se reduzca. También hay que tener cuidado con las cantidades, porque al cortar las capas, tenderán a resbalar y será difícil disponer el cuadrado en el plato.

No vayas a cortarla cuando esté recién salida del horno.

Cortar la lasaña nada más sacarla del horno es un gran error, ya que puede deshacerse durante la porción. En su lugar, déjala reposar durante media hora. A la hora de cortarla, divídela primero por la mitad en sentido longitudinal y luego en sentido perpendicular, creando cuadrados iguales. Probablemente la primera porción podría estar un poco «rota» pero con la ayuda de una espátula podrás acomodar todas las demás de manera perfecta.

Al momento de cocinarla.

Te recomendamos que antes de colocarla a cocinar dejes la lasaña a temperatura ambiente por una hora. Poner a escurrir la lasaña durante su proceso de cocción sería un verdadero caos. Para evitar este error, cubra la lasaña en el horno con papel de aluminio durante 35 minutos y luego destape durante los últimos 10 para que se forme una bonita corteza.

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