Vende sus uñas de los pies por internet y revela lo “repugnante” que hacen sus clientes con ellas
¿Hasta dónde llega la economía de creadores cuando el cuerpo se vuelve producto? La historia de Latiesha Jones, una creadora británica de veinticuatro años, se hizo viral por algo tan pequeño como inquietante: vender recortes de uñas de los pies por internet y contar una confesión que dejó a medio TikTok con cara de “no puede ser”.
Jones abrió OnlyFans al cumplir la mayoría de edad y, con el tiempo, pasó de vender contenido clásico a responder a peticiones cada vez más específicas. Ahí aparece el giro: fotos de pies, luego objetos asociados, y finalmente recortes de uñas enviados por correo.
El dato que más se repite es el del dinero: ella afirma haber ganado hasta ochenta mil dólares en siete meses, una cifra que equivale, de forma aproximada, a unos setenta y cinco mil euros según el cambio del momento. Aun así, conviene ponerlo en contexto. Estos ingresos varían mucho entre creadoras, dependen de la audiencia, la constancia, el marketing y, sobre todo, de trabajar en nichos donde la demanda es alta y la oferta es menor.
Del contenido para adultos al mercado de “objetos íntimos”
En este mercado circulan artículos que prometen cercanía y “prueba física” de la persona: agua de baño, ropa usada, frascos de saliva o prendas sudadas. Los pies tienen un lugar especial porque el fetichismo de pies es de los más extendidos y se presta a pedidos personalizados, con esa idea de exclusividad que muchos compradores buscan.
El uso “asqueroso” que un cliente dijo dar a las uñas
La parte que disparó la viralidad fue su relato sobre lo que un cliente afirmó hacer con los recortes. Jones explicó que se corta las uñas, las guarda en un sobre y las envía. En el podcast británico Tea at Four, citado por Unilad, contó que un comprador le confesó que las muele y dice usarlas como “sal” sobre la comida.
La reacción fue predecible: sorpresa, asco y chistes rápidos. Pero lo que realmente engancha es el choque cultural. El cuerpo puede ser fetiche, pero al mezclarlo con comida se cruza una frontera mental fuerte, casi como si dos mundos que no deberían tocarse se encontraran en el mismo plato.
Fetichismo, findom y “paypigs”, qué significan estos términos y qué riesgos traen
El fetichismo de pies se centra en la atracción por pies, dedos, uñas o accesorios. El findom, o dominación financiera, es una dinámica consensuada donde pagar forma parte del juego de poder. “Paypigs” es el término usado para quienes disfrutan enviando dinero bajo ese marco.
Jones también ha dicho que coordina una comunidad grande de mujeres en este sector, y eso muestra el efecto red: cuando una práctica se visibiliza, se normaliza en su nicho. El riesgo aparece cuando la presión por mantener ingresos empuja a aceptar pedidos cada vez más intensos, o cuando entran en juego privacidad, estafas y seguridad.
Entender el fenómeno exige hablar de consentimiento, seguridad y límites claros. Lo viral grita fuerte, pero no debería decidir hasta dónde llega nadie.