Verduras: ¿Cuáles son mejores para consumirlas «cocinadas»?

Hay algunas verduras que deben comerse necesariamente cocinadas para que puedan liberar todas sus propiedades nutricionales y saludables.

Que el consumo de vegetales es bueno para nuestro organismo está ahora bien establecido. Pero hay algunas verduras que, al ser cocinadas, tienen más propiedades nutricionales y son aún más saludables.

Espárragos

Cuando están crudos pueden ser fibrosos y duros y no promueven la correcta absorción de nutrientes. Para disfrutar plenamente de la vitamina A, C y E, y del ácido fólico y ferúlico (antioxidante antienvejecimiento), es mejor comerlos una vez cocinados.

Calabaza

El contenido de vitamina A es más digerible si la calabaza se cocina. Además, gracias al calor hay muchos más antioxidantes carotenoides.

Judías verdes y frijoles

Las judías verdes cocidas al vapor reducen más el colesterol. Hervirlos puede reducir el contenido de nutrientes, por lo que es mejor cocinarlos en el horno o el microondas. Los frijoles deben cocinarse porque contienen proteínas tóxicas, que son destruidas por la cocción.

Las espinacas, cocidas o crudas, son siempre aliadas del bienestar del cuerpo. La vitamina B2, B3, C y el potasio son mejor absorbidos por las espinacas crudas. La cocción facilita la absorción de vitamina A, B1, E, proteínas, zinc, calcio y hierro.

Berenjenas

Necesitan ser cocinadas porque contienen una toxina potencialmente molesta. Cuando se asan a la parrilla mantienen un mayor porcentaje de ácido clorogénico, lo que reduce la presión y el riesgo de diabetes de tipo 2. Cuando se hierven o se cocinan al vapor liberan más antioxidantes, manteniendo el colesterol a raya.

Zanahorias

Para maximizar la cantidad de caroteno, es mejor no pelarlas y cocinarlas con un poco de agua. Se cocinan perfectamente en el microondas.

Brócoli

Cuando están crudos contienen azúcares difíciles de digerir. La cocción aumenta el número de nutrientes, entre los que se encuentran los antitumorales.

Tomates

Cuando se cocinan, tienen importantes propiedades antitumorales. El calor aumenta la cantidad de licopeno, un antioxidante enemigo tanto del cáncer como de muchas enfermedades cardíacas. Siempre es mejor combinarlo con grasas vegetales como el aceite de oliva.