Salud

8 consejos para evitar que la vaginosis bacteriana vuelva a aparecer

La vaginosis bacteriana (VB) aparece cuando se rompe el equilibrio normal de bacterias en la vagina. En lugar de predominar los lactobacilos, que ayudan a mantener un ambiente ácido, crecen más otras bacterias y el olor, el flujo y la irritación pueden volver. Para muchas personas, lo más desesperante no es el primer episodio, sino la repetición, porque la VB puede reaparecer en los primeros meses tras el tratamiento, incluso cuando parecía resuelta.

Aunque no se considera una ITS, la VB se asocia con mayor facilidad para adquirir infecciones de transmisión sexual si hay exposición. Por eso, conviene hablar con un profesional, sobre todo si hay dudas con los síntomas, si hay nuevas parejas sexuales, o si el médico sugiere pruebas de ITS (incluida la del VIH) según el caso.

Entender por qué la vaginosis bacteriana regresa ayuda a prevenirla

La prevención empieza por comprender el “terreno”. Cuando el microbioma vaginal está dominado por lactobacilos, el pH suele mantenerse bajo, lo que dificulta el crecimiento de bacterias asociadas a la VB. Si ese equilibrio cambia, el pH sube y los síntomas pueden regresar.

Varios factores suelen romper esa estabilidad. Las duchas vaginales y los productos perfumados irritan y alteran el pH. El sexo sin preservativo y las parejas múltiples pueden introducir bacterias nuevas y favorecer cambios repetidos. Además, en algunas personas la VB se nota más durante la menstruación, cuando el pH puede variar. También influyen los objetos que entran en la vagina, como copas menstruales o juguetes, si no se limpian bien.

Como el flujo, el picor o el olor pueden parecerse a la candidiasis o a una ITS, confirmar el diagnóstico antes de probar remedios caseros evita empeorar el problema por error.

Foto Freepik

Tratamiento bien hecho, la base para que no vuelva

El tratamiento estándar de la VB sigue siendo con antibióticos, ya sea por vía oral o vaginal, según lo indique el profesional (por ejemplo, con metronidazol o clindamicina). Aquí está el consejo que más reduce recaídas evitables: completar el esquema completo, aunque los síntomas mejoren rápido. Suspenderlo antes puede dejar bacterias activas y facilitar que el desequilibrio se repita.

Si los síntomas reaparecen, lo más prudente es consultar y evitar automedicarse con antibióticos sobrantes. Además de no ser la opción adecuada sin diagnóstico, esa práctica puede retrasar el tratamiento correcto si en realidad se trata de otra infección. Cuando los episodios se repiten varias veces en un año (a menudo se habla de recurrencia si ocurren más de tres), el médico puede plantear estrategias para recidivas y revisar factores que estén disparando el problema.

En algunos casos, el ácido bórico vaginal se usa como apoyo indicado por médicos, pero solo por vía vaginal y como complemento, no como sustituto del antibiótico. También conviene evitarlo si no hay VB confirmada, porque puede alterar el pH y desordenar aún más la flora.

Con los probióticos, la evidencia es mixta. Aun así, muchas personas los toleran bien; por eso, suele tener sentido comentarlo con el médico, y preguntar por cepas de Lactobacillus (como L. crispatus) si se considera un apoyo tras el tratamiento.

Hábitos diarios y de intimidad que reducen recaídas

Los hábitos importan porque la vagina funciona como un jardín: si se riega con químicos agresivos, se empobrece el suelo. Para la higiene, suele bastar con lavar la vulva con agua o un jabón suave sin perfume. En cambio, las duchas vaginales y los geles perfumados dentro de la vagina aumentan el riesgo de desequilibrio, ya que la vagina se limpia sola.

Durante la menstruación, ayuda cambiar tampones o compresas con frecuencia y mantener la zona lo más seca posible. Cuando hay humedad sostenida, algunas bacterias encuentran mejores condiciones para crecer. Si se usa copa menstrual, su limpieza minuciosa tras cada uso se vuelve parte de la prevención.

La ropa también suma. La ropa interior de algodón y la ropa menos ajustada facilitan ventilación. Si hubo sudor por ejercicio o calor, cambiarse pronto reduce el tiempo de humedad en la zona.

En la intimidad, el preservativo puede bajar el intercambio de bacterias y limitar cambios bruscos del pH. También conviene limpiar con cuidado los juguetes sexuales después de cada uso. Cuando hay varias parejas, el riesgo suele subir, así que una conversación clara con la pareja y con el profesional puede evitar ciclos de recaídas. Si aparece dolor fuerte, fiebre, síntomas persistentes, embarazo, o sospecha de ITS, se recomienda consultar sin demora.

En la práctica, la consistencia suele marcar la diferencia: completar el tratamiento indicado, evitar irritantes, cuidar la barrera en el sexo y mantener limpios los objetos que entran en la vagina. Si los síntomas vuelven, confirmar el diagnóstico es clave, porque no todo olor o flujo es VB. Con un plan realista y seguimiento médico, muchas personas logran menos recaídas y más tranquilidad en el día a día.

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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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