¿Alguna información? ¿Necesitas contactar al equipo editorial? Envía tus correos electrónicos a [email protected] o ve a nuestro formulario.
Salud

9 remedios caseros para el síndrome de pies ardientes

El síndrome de pies ardientes se siente como calor intenso, ardor, hormigueo o picor, a veces con pinchazos que no dejan descansar. Suele empeorar por la noche, tras caminar mucho o con altas temperaturas, como si los pies “se encendieran” dentro del calcetín.

Antes de buscar alivio rápido, conviene pensar en la causa. Con frecuencia aparece por calzado ajustado, sobrecarga, hongos (pie de atleta), mala circulación, irritación de la piel, déficit de vitamina B, compresión nerviosa o diabetes. Los remedios caseros pueden calmar, pero si el problema se repite, no sustituyen una valoración profesional.

Antes de probar remedios, revisar señales y gatillos comunes

Una revisión rápida orienta mucho: si hay enrojecimiento, descamación u olor, puede haber hongo; si aparece hinchazón o cambios de color, conviene ir con cautela. También importa notar si existe adormecimiento, heridas, grietas entre los dedos o si el dolor sube hacia tobillos y piernas. Apuntar cuándo empieza (tras ejercicio, al final del día, con cierto zapato, con calor o después de duchas calientes) ayuda a identificar el disparador.

Si la persona tiene diabetes, pérdida de sensibilidad, fiebre, una herida que no cura o dolor muy intenso, lo más prudente es consultar primero y no experimentar en casa.

¿Cuándo conviene ir al médico en vez de esperar?

Se recomienda consulta si el ardor es constante durante más de una a dos semanas, si aparece debilidad o entumecimiento, si hay herida, cambios llamativos de coloración o dolor nocturno fuerte. También si existen antecedentes de diabetes, problemas de tiroides o renales. Según el caso, puede ayudar el médico de familia o un podólogo.

Foto Freepik

9 remedios caseros para calmar el síndrome de pies ardientes en casa

Un alivio rápido suele venir con un remojo de agua fría durante 10 a 15 minutos; conviene evitar el hielo directo y suspender si la piel se entumece demasiado. Para relajar tras un día largo, un baño tibio con sales de Epsom (aproximadamente media taza en una palangana) durante 15 a 20 minutos puede bajar la tensión; no se usa si hay heridas abiertas.

Si hay sospecha de pie de atleta, un remojo con vinagre de sidra bien diluido (un par de cucharadas en agua tibia) durante 15 a 20 minutos puede ser útil; si hay diabetes o piel muy reactiva, mejor evitarlo o pedir orientación. En piel irritada, compresas frías de hamamelis ya preparado, 10 minutos, aportan sensación astringente; se suspende si reseca o escuece.

Para molestias con tinte inflamatorio, algunas personas aplican una pasta de cúrcuma con agua durante 8 a 10 minutos y luego enjuagan; mancha y puede irritar en piel sensible. Un baño tibio de jengibre infusionado, 15 minutos, se usa cuando el frío resulta incómodo; no se recomienda si empeora el enrojecimiento. Un masaje breve con aceites esenciales (por ejemplo, lavanda o menta) siempre diluidos en aceite portador, 5 a 10 minutos, puede dar frescor; nunca se aplican puros.

Para calmar “calor superficial”, rodajas de pepino frías sobre la planta, 10 minutos, funcionan como compresa suave; si hay maceración por sudor, se debe secar muy bien después. En pies cansados, una fricción ligera con infusión templada de tomillo ayuda a despejar; se evita si hay dermatitis activa.

Cómo aplicar cada remedio sin irritar la piel

Se aconseja probar primero en una zona pequeña. No conviene usar agua muy caliente, porque puede aumentar el ardor. Tras cualquier remojo, es clave secar bien, también entre los dedos, e hidratar si hay resequedad. Si aparece picor fuerte, más enrojecimiento o empeora el ardor, se suspende. Con vinagre de sidra y aceites esenciales, la regla es clara: siempre diluir.

Hábitos diarios que reducen el ardor y ayudan a que no vuelva

Mejorar el día a día marca diferencia: elegir calzado amplio y ventilado, y calcetines transpirables que absorban sudor reduce fricción y calor. Al final de la jornada, elevar los pies 10 a 15 minutos puede aliviar la sensación de pesadez. Un masaje suave hacia los tobillos y estiramientos suaves de gemelos y planta del pie ayudan cuando hay sobrecarga.

Mantener los pies secos (cambiando calcetines si se humedecen), controlar el sudor y beber agua suficiente protege la piel. Si se sospecha déficit de vitamina B o neuropatía, conviene evaluación profesional antes de suplementar por cuenta propia.

¿Le resultó útil este artículo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *