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Pareja

Los 5 tabúes que debemos romper sobre trastornos mentales en pareja

Hablar de trastornos mentales en pareja sigue dando miedo, aunque cada vez más personas viven con ansiedad, depresión u otros diagnósticos. Muchas relaciones se rompen no solo por los síntomas, sino por los silencios, los mitos y la vergüenza.

Tabú 1: “Solo busca llamar la atención”

Cuando alguien dice que su pareja “exagera” o “solo quiere llamar la atención”, en realidad está negando su sufrimiento. Este mito hiere, genera culpa y puede convertirse en una forma de violencia psicológica. La depresión, la ansiedad o un trastorno de la alimentación no son un capricho, son problemas de salud que afectan la energía, el sueño, el deseo y la manera de relacionarse. La persona que escucha que todo es teatro suele sentirse sola, poco creída y aún más avergonzada, lo que aumenta el malestar y el aislamiento.

Cómo cambiar la crítica por validación emocional

En lugar de cuestionar, la pareja puede pasar de la crítica a la escucha y la empatía. Frases como “eso no es para tanto” se pueden cambiar por “veo que lo estás pasando mal, cuéntame más”. Validar no significa estar de acuerdo con todo, significa validar emociones, darles un lugar. Preguntar qué ayuda en ese momento, proponer acompañar a una cita médica o simplemente quedarse cerca ya marca una diferencia en cómo se vive el dolor.

Tabú 2: “Con un trastorno mental no se puede tener una relación sana”

Muchas personas creen que alguien con un trastorno mental nunca podrá sostener una relación estable. Esa idea lleva a rupturas innecesarias o a esconder el diagnóstico por miedo al rechazo. Una relación puede ser saludable si la persona está en tratamiento profesional, si hay comunicación clara y si ambos cuidan sus límites. La otra parte de la pareja no es terapeuta, necesita también espacios propios, descanso y apoyo para no cargar con todo el peso emocional.

Qué hace que una relación sea saludable cuando hay un trastorno mental

Lo que sostiene el vínculo no es la ausencia de síntomas, sino el respeto diario, la comunicación abierta y la honestidad sobre lo que cada persona puede y no puede hacer. Los proyectos compartidos, incluso pequeños, ayudan a no reducir la relación al diagnóstico. El autocuidado de ambas personas, desde dormir mejor hasta tener amistades propias, protege la relación y reduce la tensión en los momentos difíciles.

Tabú 3: “Hablar de salud mental empeora la relación”

El silencio no protege al amor, lo llena de fantasías, reproches y miedos. Cuando la salud mental no se nombra, la pareja interpreta cambios de humor como falta de interés o desamor. Hablar del tema con cuidado suele acercar, permite organizar tareas, anticipar crisis y reducir peleas por malentendidos. Poner palabras alivia, aunque al principio resulte incómodo.

Foto Freepik

Cómo conversar sin discutir sobre salud mental en pareja

Para cuidar la conversación, ayuda elegir un momento tranquilo, sin prisas ni pantallas. Usar frases en primera persona baja la defensiva, por ejemplo “me asusto cuando te veo tan apagado, quiero entenderte mejor” o “no sé qué necesitas de mí, pero quiero intentarlo”. Acordar límites, como parar si la charla se vuelve muy tensa, protege a ambos y evita que el tema se asocie solo a discusiones.

Tabú 4: “La terapia es solo para casos muy graves”

Otra idea muy extendida es que la terapia solo tiene sentido cuando todo se ha roto. En realidad, la terapia individual o de pareja también sirve cuando la relación está funcionando, pero hay discusiones repetidas, estrés constante o dudas que se arrastran. Hablar con una persona formada permite comprender mejor lo que ocurre, bajar la culpa y encontrar otras maneras de reaccionar. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, es un acto de cuidado hacia la relación.

Cómo la terapia puede fortalecer la relación

Un espacio terapéutico puede enseñar a expresar molestias sin atacar, a repartir tareas de una forma más justa y a preparar un plan para los momentos de crisis. La pareja aprende a pedir ayuda a tiempo, a apoyarse en apoyo profesional y a verse como trabajo en equipo, no como enemigos. Esto reduce la carga sobre quien tiene el diagnóstico y también sobre quien acompaña.

Tabú 5: “Por amor hay que aguantarlo todo”

En nombre del amor, muchas personas aguantan insultos, amenazas o chantajes emocionales, justificándolo por el trastorno mental de su pareja. Apoyar no significa tolerar maltrato, ni vivir con miedo, ni renunciar a toda la vida personal. Cuidar a alguien enfermo no debería implicar perder amistades, hobbies o descanso. Una relación que cuida la salud mental también protege a quien acompaña, no solo a quien tiene el diagnóstico.

Poner límites sin dejar de mostrar amor y apoyo

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Es posible ofrecer cariño y, al mismo tiempo, marcar límites sanos. Frases como “te quiero, pero no aceptaré gritos” combinan amor y claridad. El autocuidado no es egoísmo, es condición para seguir estando presente. Hablar de responsabilidad compartida recuerda que cada persona debe hacerse cargo de su parte del proceso, incluida la decisión de buscar ayuda profesional.

Romper estos tabúes abre espacio para relaciones más honestas, donde pedir apoyo no sea motivo de vergüenza. Quien lee estas líneas puede observar qué mitos siguen presentes en su propia historia amorosa y elegir un pequeño gesto distinto, quizá una conversación pendiente o una consulta profesional. A veces, un cambio pequeño en la forma de hablar ya comienza a aliviar lo que parecía imposible de sostener.

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