Salud

¿Es la vaginosis bacteriana una ITS? Esto es lo que dice la ciencia

La vaginosis bacteriana (VB) es un desequilibrio de bacterias en la vagina. No es “suciedad” ni falta de higiene. Aun así, suele generar culpa, sobre todo cuando aparece el olor o el flujo cambia. La idea clave es simple: en la mayoría de guías clínicas, la VB no se clasifica oficialmente como ITS. Pero la investigación reciente suma señales de que el sexo puede influir, y en algunas parejas las bacterias asociadas a VB pueden pasar de una persona a otra. También conviene recordar algo incómodo pero frecuente: muchas personas con VB no notan síntomas, y eso no la hace menos real.

¿Qué es la vaginosis bacteriana y por qué aparece?

La VB ocurre cuando bajan bacterias protectoras, sobre todo lactobacilos, y suben otras que se asocian con la VB. Entre las más estudiadas está Gardnerella vaginalis, junto con otros grupos bacterianos que prosperan cuando cambia el ambiente vaginal.

Ese cambio no siempre tiene una causa única. A veces coincide con variaciones hormonales, el uso de antibióticos, prácticas irritantes o cambios en la actividad sexual. La vagina se parece a un “ecosistema” pequeño, si se altera el equilibrio, ciertas bacterias ganan terreno.

Cuando da síntomas, suelen ser bastante típicos: flujo fino blanco o gris, olor fuerte tipo pescado que puede notarse más tras el sexo, ardor al orinar, y picor o quemazón. Sin embargo, en muchos casos no hay señales claras.

Aunque puede presentarse sin haber tenido relaciones, es menos común, y por eso el tema de la transmisión sigue en debate.

Entonces, ¿es una ITS? Lo que dicen las guías y lo que están encontrando los estudios

Aquí conviene separar dos cosas: la clasificación y la evidencia que se acumula. Las guías más usadas siguen describiendo la VB como una disbiosis vaginal, no como una ITS “clásica” como clamidia o gonorrea. Una razón es que puede aparecer en personas sin vida sexual. Otra es que, en hombres, no suele haber síntomas evidentes que orienten a un diagnóstico.

Aun así, los estudios llevan años señalando que el riesgo de VB sube con una nueva pareja o con varias parejas, y que el preservativo puede cambiar ese riesgo en algunas personas. También se han detectado bacterias relacionadas con VB en el pene, tanto en la piel como en la uretra, lo que encaja con la idea de intercambio durante el sexo.

El dato más llamativo llega de un ensayo clínico en parejas heterosexuales monógamas. En ese trabajo, tratar solo a la mujer se asoció con más recurrencias que tratar a ambos miembros de la pareja. En el seguimiento, la VB reapareció en torno al 63% cuando solo se trató a la mujer, frente a cerca del 35% cuando el hombre también recibió antibiótico oral y crema tópica. El resultado no convierte a la VB en ITS en todos los casos, pero sí refuerza la reinfección dentro de la pareja como motor de muchas recaídas.

Foto Freepik

¿Por qué importa esta discusión? Riesgos, tratamiento y cómo hablarlo en pareja

La VB importa por algo más que el olor. Se asocia con mayor probabilidad de adquirir otras infecciones, como VIH, clamidia o gonorrea. En el embarazo también se ha vinculado con complicaciones, por ejemplo parto prematuro o rotura temprana de membranas, según el contexto clínico. El tratamiento habitual suele incluir metronidazol (vía oral o en gel vaginal) o clindamicina en crema. Lo decide un profesional según síntomas, embarazo, y antecedentes de recurrencias.

En muchas guías no se recomienda tratar a la pareja de rutina. Sin embargo, con los nuevos datos, algunos clínicos lo reconsideran en parejas heterosexuales cuando la VB vuelve una y otra vez, a la espera de indicaciones más claras de sociedades profesionales.

Para reducir recaídas, suele ayudar evitar duchas vaginales y productos irritantes. Si hay recurrencias o pareja nueva, el preservativo puede ser una medida razonable. Y si los síntomas regresan, conviene consultar pronto. Al hablarlo en pareja, funciona un mensaje sin acusaciones: es un desequilibrio, puede volver, y en algunos casos tratar a ambos ayuda a cortar el ciclo.

La VB no se considera ITS en la mayoría de guías, pero la ciencia apoya cada vez más el papel del sexo en muchas recurrencias. Ante síntomas, embarazo, o recaídas repetidas, lo más útil es una evaluación clínica y una decisión compartida, con información y sin estigma.

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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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