Salud

Cuál es la mejor posición para dormir y cuidar tu salud

No existe una postura perfecta para todo el mundo. Aun así, dormir de lado suele ser la opción que más beneficios ofrece en términos generales. La forma de acostarse influye en la espalda, el cuello, la respiración, los ronquidos y hasta en la digestión.

Muchos especialistas coinciden en esa idea, y las recomendaciones recientes van en la misma línea. Dentro de las posturas laterales, el lado izquierdo suele destacar cuando hay reflujo, problemas respiratorios o embarazo. Eso no la convierte en una regla absoluta, pero sí en una referencia útil.

Dormir de lado suele ser la opción más saludable

Dormir de lado ayuda a que la columna se mantenga en una posición más neutra. Por eso, suele reducir molestias en la zona lumbar y también en el cuello. No es casualidad que sea la postura más habitual en muchas personas.

Además, esta posición favorece una respiración más libre. Al acostarse de lado, la vía aérea tiende a colapsarse menos que al dormir boca arriba. Como resultado, suelen bajar los ronquidos y pueden reducirse algunos episodios de apnea del sueño.

También hay un punto digestivo importante. Cuando la persona duerme sobre el lado izquierdo, el reflujo gastroesofágico suele empeorar menos. Esa postura dificulta que el ácido suba al esófago y, en muchos casos, se traduce en noches más cómodas.

Eso sí, no todo depende de girar el cuerpo. Si la almohada no sostiene bien la cabeza, pueden aparecer tensiones en hombros y cervicales.

¿Qué pasa al dormir boca arriba y boca abajo?

Dormir boca arriba puede ser una buena opción para la espalda. Si la almohada tiene la altura correcta, el cuello y la columna quedan bien alineados. Además, el cuerpo descansa de forma bastante simétrica. Sin embargo, esa postura no siempre conviene. En personas con ronquidos o apnea del sueño, suele empeorar la respiración durante la noche. También puede favorecer el reflujo en algunos casos.

Boca abajo ocurre lo contrario. Puede reducir los ronquidos, pero suele ser la postura menos recomendable. El cuello permanece girado durante horas y esa torsión carga músculos y articulaciones. A la vez, la zona lumbar recibe más tensión y el abdomen soporta presión directa. Por eso, esta posición suele relacionarse con molestias cervicales, dorsales, lumbares y digestivas.

Foto Freepik

La mejor postura cambia según el problema de salud

Cuando hay dolor lumbar o cervical, dormir de lado suele dar mejores resultados. La espalda descansa con menos presión y el cuello sufre menos si hay buen apoyo.

Si el problema es el reflujo, el lado izquierdo suele ser el más favorable. También suele ayudar cuando hay ronquidos o apnea, porque mejora el paso del aire durante el sueño.

Durante el embarazo, acostarse de lado también suele ser la recomendación más repetida. Esa postura mejora la circulación y reduce la presión sobre ciertas zonas del cuerpo.

En cambio, quien respira bien y no ronca puede tolerar mejor dormir boca arriba, siempre que mantenga una buena alineación.

Pequeños ajustes que mejoran el descanso

La postura importa, pero el apoyo también. Un colchón de firmeza media o media-firme suele ayudar a sostener la columna sin hundimientos excesivos, sobre todo cuando el peso del cuerpo se reparte de forma desigual. Si es demasiado blando, la cadera y los hombros pueden caer más de la cuenta. Si es muy duro, en cambio, puede aumentar la presión en esas zonas y hacer que el descanso se vuelva incómodo.

La almohada debe mantener cabeza, cuello y tronco en línea, sin elevar demasiado la cabeza ni dejarla caída. Ese detalle marca una gran diferencia, porque una mala altura puede cargar las cervicales aunque la postura general sea buena. Si la persona duerme de lado, una almohada entre las rodillas puede descargar la cadera y la zona lumbar. En algunos casos, también ayuda colocar un pequeño apoyo junto al pecho o abrazar una almohada para que los hombros no queden tensos.

También conviene recordar algo simple: moverse durante la noche es normal. Cambiar de postura no significa dormir mal, sino que el cuerpo busca aliviar puntos de presión y acomodarse mejor. Por eso, el mejor descanso no exige quedarse inmóvil, sino despertar con menos dolor, mejor respiración y una sensación real de alivio.

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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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