Salud

Dolor después del sexo, ¿es normal?

El orgasmo es considerado como el clímax del placer sexual y una experiencia satisfactoria para muchas personas. Sin embargo, para algunas mujeres, el momento después del orgasmo puede estar acompañado de dolor y malestar. Este fenómeno, conocido como dispareunia post-orgásmica, se refiere a las molestias que ocurren después de tener relaciones sexuales.

¿Por qué ocurren las dolencias post-orgásmicas?

Para comprender mejor las dolencias post-orgásmicas, es importante entender qué sucede durante el orgasmo. Fisiológicamente, el orgasmo implica contracciones rítmicas de los músculos del perineo y los órganos pélvicos, incluyendo el útero, los ovarios, las trompas de Falopio y la vagina. Estas contracciones pueden ser acompañadas de dolor en el útero, el clítoris o en la parte inferior del abdomen.

Dolores uterinos y espasmos

El útero es un músculo y durante el orgasmo, los músculos del área pélvica se contraen antes de relajarse. Sin embargo, en ocasiones, estos músculos no se relajan de inmediato, lo que puede provocar dolor y pueden manifestarse como espasmos uterinos, similares a los calambres musculares. Aunque estas molestias suelen durar solo unos minutos, pueden ser intensas.

Para aliviar los espasmos uterinos, se recomienda tomar medicamentos que ayudan a relajar los músculos. También se puede considerar una suplementación de magnesio, ya que se ha demostrado que reduce los calambres musculares.

Deficiencia de estrógeno y dolor

En algunos casos, las dolencias post-orgásmicas pueden estar relacionadas con una deficiencia de estrógeno. Esto puede ocurrir en mujeres que utilizan anticonceptivos progestágenos, que son métodos anticonceptivos orales que contienen una baja dosis de hormonas progestágenas pero no contienen estrógeno. La deficiencia de estrógeno puede provocar sequedad vaginal, disminución de la libido y dolor durante y después del sexo. Si el dolor persiste y está relacionado con la falta de estrógeno, se recomienda consultar a un ginecólogo para explorar otras opciones anticonceptivas o tratamientos hormonales que puedan ayudar a aliviar las molestias.

Dolor en el clítoris

El clítoris es una zona erógena muy sensible que puede experimentar dolor después del orgasmo. Durante el orgasmo, el clítoris se llena de sangre y se vuelve hipersensible, y esta hipersensibilidad puede persistir después del orgasmo y causar dolor. Si experimentas dolor en el clítoris después del orgasmo, es importante comunicarlo a tu médico para descartar posibles causas secundarias.

Disfunción del suelo pélvico

Una de las causas más comunes de las dolencias post-orgásmicas es la disfunción del suelo pélvico. Cuando los músculos del suelo pélvico están hipertónicos o demasiado tensos, pueden producirse fuertes contracciones que generan dolor reactivo. En estos casos, se puede considerar la rehabilitación específica del suelo pélvico con un sexólogo o fisioterapeuta especializado.

Endometriosis y otras afecciones ginecológicas

Las dolencias post-orgásmicas también pueden estar asociadas con afecciones ginecológicas, como la endometriosis, que es una enfermedad en la cual el tejido similar al revestimiento del útero crece fuera de este órgano. Durante el orgasmo, las contracciones musculares pueden tirar de los tejidos afectados, lo que puede resultar en dolor que puede durar horas después del acto sexual. Si experimentas dolores post-orgásmicos persistentes y recurrentes, es importante consultar a un ginecólogo para descartar afecciones subyacentes.

Factores psicológicos

Además de las causas físicas, los factores psicológicos también pueden contribuir a las dolencias post-orgásmicas. El estrés, la ansiedad y el miedo al dolor pueden provocar una falta de lubricación vaginal y hacer que el acto sexual sea doloroso. También puede ocurrir vaginismo, una contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico que dificulta o impide la penetración. En estos casos, se recomienda buscar ayuda de un sexólogo o terapeuta para abordar los aspectos psicológicos y emocionales relacionados con el dolor.

Traumas sexuales y malestar emocional

Los traumas sexuales, como el abuso sexual, pueden provocar malestar emocional y dolor después del sexo, incluso en relaciones consensuales. Las experiencias traumáticas pueden generar miedo, revivir escenas pasadas y erosionar la confianza en la pareja. Si experimentas dolor después del sexo debido a traumas sexuales, es fundamental buscar apoyo terapéutico para abordar estos problemas y encontrar formas de sanación.

Sensación de malestar general

Después de tener relaciones sexuales, algunas personas pueden experimentar una sensación de malestar general, como náuseas o hipotensión. Estos síntomas pueden ser el resultado de la estimulación excesiva del sistema nervioso parasimpático, que puede desencadenar respuestas fisiológicas como la disminución de la presión arterial y las náuseas. Si estos síntomas persisten o son frecuentes, se recomienda consultar a un médico para descartar cualquier otra afección médica.

La disforia postcoital

Además de los síntomas físicos, algunas personas pueden experimentar una sensación de tristeza o melancolía después del sexo. Esto se conoce como disforia postcoital y puede ser causada por los cambios hormonales y emocionales que ocurren durante y después del orgasmo. La liberación de hormonas durante el acto sexual puede afectar nuestro estado de ánimo y provocar una montaña rusa emocional. Si experimentas una sensación de tristeza después del sexo, es importante recordar que esto no necesariamente indica un problema o malestar emocional grave. Sin embargo, si la tristeza persiste o afecta tu bienestar general, es recomendable buscar apoyo emocional y terapéutico.

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