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En forma

Entrenamiento físico después de las fiestas: claves para evitar lesiones

Volver al entrenamiento físico después de las fiestas suele sentirse como arrancar un coche en frío. Ha habido menos rutina, más comidas largas, sueño irregular y más horas sentado. Con ese cóctel, es fácil querer “compensar” en la primera semana y acabar con tirones, sobrecargas o una molestia que se queda.

El riesgo típico no es entrenar, es hacerlo con prisa. Con un plan simple, progresivo y seguro, el cuerpo recupera ritmo sin pagar peaje. Hoy veremos claves claras para retomar, mejorar la técnica y reducir el riesgo de lesiones desde el primer día.

Antes de empezar, una revisión rápida del cuerpo y del plan

Tras un parón, retomar no es lo mismo que empezar de cero, pero sí exige ajustar expectativas. La primera semana conviene buscar constancia y buena ejecución, no récords. Si aparece dolor agudo, mareo, o un dolor que cambia la forma de moverse (cojera, compensaciones), toca bajar el ritmo y, si se repite, consultar a un profesional.

Cómo saber si conviene bajar la intensidad (sin dramatizar)

Las agujetas se notan como rigidez o sensibilidad muscular al día siguiente y mejoran al entrar en calor. En cambio, el dolor articular, punzante o “eléctrico” suele avisar de exceso. Si ese día el cuerpo se siente pesado o torpe, lo más inteligente es reducir carga, cambiar la sesión por caminata ligera o hacer movilidad suave. Es como afinar un instrumento, si suena mal, no se aprieta más, se ajusta.

¿Qué significa “volver progresivo” y por qué protege de lesiones?

Volver progresivo es subir poco a poco el volumen y la intensidad. Una guía sencilla es la escala de esfuerzo percibido (RPE), donde el inicio debería quedarse en esfuerzo bajo a moderado, con margen para hablar sin jadear. Evitar entrenar al fallo al principio protege tendones y articulaciones, y deja espacio para mejorar sin inflamación innecesaria.

Calentamiento corto y efectivo para proteger articulaciones y técnica

Un calentamiento de 5 a 10 minutos prepara músculos, tendones y coordinación. También mejora el control, algo clave cuando aún no se recupera la “sensación” de movimiento. Puede empezar con marcha rápida o pedaleo suave, seguir con movilidad de cadera, tobillos y hombros, y cerrar con movimientos sin carga como sentadillas suaves, bisagra de cadera y activación de glúteo y abdomen. Al terminar, convienen respiración y estiramientos suaves, sin forzar rangos.

Movilidad y activación, lo mínimo que marca la diferencia

Una secuencia simple puede ser rotaciones de tobillo, apertura de cadera, círculos de hombros y dos o tres repeticiones lentas de sentadilla y bisagra, buscando movilidad, control y rango cómodo. Si se hace bien, el movimiento se siente más fluido y estable. Un minuto de respiración nasal al final ayuda a bajar pulsaciones y a salir del entrenamiento con mejor sensación corporal.

Foto Freepik

Las primeras dos semanas, menos épica y más constancia

En las dos primeras semanas funciona mejor entrenar pocos días y poco tiempo, con sesiones de 20 a 30 minutos. Una mezcla de fuerza básica y cardio suave suele ser suficiente para reactivar sin castigar. También gana peso la personalización con apps y relojes, que permiten vigilar fatiga con sueño y variabilidad cardiaca (HRV), y ajustar cuando el cuerpo no acompaña.

Ejercicios seguros para retomar sin castigar la espalda y las rodillas

Los patrones básicos son los más agradecidos: sentadilla sin peso o ligera, empuje con flexión adaptada, bisagra de cadera, zancada corta, planchas, y paseo o bici suave. La clave está en la técnica, mantener espalda neutra y rodilla alineada, y usar carga ligera mientras se recupera la coordinación. Un core activo suele traducirse en menos tensión lumbar.

Errores típicos después de las fiestas y cómo evitarlos en el momento

Saltar el calentamiento, subir intensidad de golpe o ignorar la técnica son fallos comunes. También lo es compararse con el rendimiento de antes, o entrenar con poca hidratación o tras comidas pesadas. La solución inmediata suele ser simple: recortar la sesión, bajar pesos, elegir un cardio suave, y volver a casa con ganas de repetir, no con una molestia nueva.

Recuperación que también previene lesiones: sueño, agua y comida sencilla

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La recuperación sostiene músculos y tendones. Con poco sueño baja la coordinación y sube el riesgo de sobrecarga. Con poca hidratación aparecen calambres y fatiga temprana. En comidas normales, una base de proteína y verduras ayuda a reparar, y una caminata suave tras comer favorece la digestión y suma movimiento sin impacto.

Volver a entrenar tras las fiestas no debería ser una prueba de fuerza, sino un ajuste fino. Si se revisa el estado, se calienta, se progresa con cabeza, se eligen movimientos seguros y se cuida la recuperación, el cuerpo responde. Lo práctico para la siguiente semana es mantener un ritmo sostenible y dejar que la constancia haga su trabajo, sesión a sesión, sin prisas y sin dolor.

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