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Salud

Hay un alimento que deberíamos evitar después de las 8 p.m. según una dietista: “Cansa el páncreas”

Terminar el día con “algo dulce” parece un premio inocente, pero en consulta muchas dietistas repiten una idea práctica: por la noche conviene recortar azúcar y grasa. No existe una hora mágica que enferme a nadie, pero sí un patrón común, el de comer de más cuando el cuerpo ya está bajando el ritmo. Y ahí aparece la frase popular de que cierto hábito “cansa el páncreas”.

El alimento que más suele cansar el páncreas por la noche: los dulces y postres azucarados

Cuando se habla de “un alimento” que conviene evitar después de las 8 p.m., casi siempre se está señalando a un grupo: dulces y postres azucarados. Entran aquí la bollería, helados, chocolate, galletas, refrescos, jugos envasados y otros ultraprocesados con azúcar añadido.

El problema no es el reloj, sino el hábito de cerrar el día con azúcar, y a menudo también con grasa. Ese “postre después de cenar” puede parecer pequeño, pero repetido a diario se vuelve una carga extra. En términos simples: páncreas y azúcar suelen ir de la mano.

Por qué el azúcar tarde puede exigir más trabajo digestivo

El páncreas ayuda a digerir la comida y también a manejar la glucosa en sangre mediante la insulina. Cuando se eligen azúcares simples por la noche, el cuerpo tiene que responder con más rapidez a esa entrada de glucosa.

Si, además, el postre llega tras una cena completa, la digestión ya está en marcha. El resultado suele sentirse como pesadez, somnolencia rara o sueño menos profundo. No es alarmismo, es observar cómo reacciona cada persona cuando decide comer dulce por la noche.

El combo típico que empeora la carga: azúcar más grasa

En la vida real, el dulce nocturno casi nunca viene “solo”. Pizza y helado, galletas con leche entera, chocolate con frutos secos, bollería rellena. Esa mezcla de azúcar con grasa tiende a quedarse más tiempo “dando vueltas” en el estómago. Por eso muchas personas notan una digestión más lenta justo antes de dormir.

Foto Freepik

Qué pasa cuando se cena tarde o se pica después de las 8 p.m.

Por la noche la mayoría se mueve menos y se acuesta más cerca. En ese contexto, el picoteo nocturno rico en azúcar o grasa suele traducirse en digestión más larga, más sed, y un descanso más irregular. Al día siguiente, no es raro que aparezcan más antojos, como si el cuerpo pidiera energía rápida otra vez.

Cenar ligero no significa cenar poco, significa cenar con calma, con alimentos fáciles de digerir y sin rematar con un subidón de azúcar. Así se reduce la sensación de digestión pesada.

Señales de que la cena fue demasiado pesada

Hinchazón, acidez, sueño inquieto, sed nocturna, despertarse con hambre o con ganas de dulce. Esas señales no diagnostican nada por sí solas, pero ayudan a detectar patrones. Si siempre aparecen tras el postre, el mensaje suele ser claro.

Cuándo conviene ser más cuidadoso con el páncreas

En personas con antecedentes de pancreatitis, triglicéridos altos, hígado graso, resistencia a la insulina o molestias digestivas, suele recomendarse más prudencia con cenas copiosas, alcohol y ultraprocesados. Si hay dolor fuerte, vómitos o síntomas que se repiten, lo razonable es consultar con un profesional sanitario.

Alternativas simples para después de cenar sin castigar el páncreas

Si hay hambre real, suele ayudar elegir algo ligero, con poca grasa y sin azúcar añadido. Un yogur natural desnatado, fruta madura, una infusión sin cafeína, un bol pequeño de avena, queso fresco bajo en grasa, una porción pequeña de pavo o tofu, o verduras cocidas pueden encajar mejor que un postre ultradulce. A veces, una proteína magra a última hora calma más que el azúcar.

Ideas de cierre del día que suelen sentar mejor

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La clave está en el “cierre”: algo sencillo y fácil de digerir, sin convertirlo en segunda cena. Cuando el antojo viene por estrés o cansancio, un gesto pequeño puede cortar el automatismo.

Cómo cortar el “postre automático” sin sentirse privado

Cepillarse los dientes temprano, dejar la cocina lista para el día siguiente, tener a mano una opción ligera y comprar menos ultraprocesados ayuda más de lo que parece. También suele funcionar ajustar la cena para que tenga suficiente proteína y fibra, porque un plato más completo reduce la necesidad de “rematar” con azúcar.

Al final, lo útil es mirar el patrón: qué pasa cuando aparece el postre después de cenar, sobre todo después de las 8 p.m. Probar una semana con cenas más suaves y postres menos azucarados puede dar una respuesta clara. Si aparecen síntomas importantes o dolor, la prioridad es una valoración médica y un plan personalizado.

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