¿Alguna información? ¿Necesitas contactar al equipo editorial? Envía tus correos electrónicos a [email protected] o ve a nuestro formulario.
Sexo y relaciones

Las 9 mejores posturas sexuales para hacer el amor de pie

El sexo de pie suma novedad, espontaneidad y una conexión visual potente. Sirve para salir de la rutina sin complicaciones y para reactivar el deseo con poca preparación. Basta elegir superficies estables, hablar de límites y usar lubricante si se desea mayor comodidad.

Antes de empezar: seguridad, consentimiento y cómo preparar el cuerpo

Todo arranca con consentimiento claro y comunicación sencilla. Conviene elegir superficies firmes, como pared, encimera o mesa robusta, y tener presente la gravedad y el equilibrio para evitar sustos. Un calentamiento ligero de piernas, glúteos y core ayuda a sostener la postura y a moverse con fluidez. El lubricante mejora el confort, y el preservativo, si se quiere, puede reducir la sensibilidad y alargar el encuentro. Acordar una señal de parada protege a ambos si aparece dolor, calambre o mareo. Algunas posturas requieren fuerza en brazos o piernas, por lo que se pueden simplificar con apoyos, sillas o respaldo en pared. Hay quien dura más de pie por menor fricción, menos movilidad y mayor esfuerzo físico, lo que distrae un poco del clímax. Preparar el entorno y el cuerpo marca la diferencia.

Las 9 mejores posturas sexuales para hacer el amor de pie

Cada pareja ajusta a su manera. No existe una postura universal. La comodidad, el cuidado y la comunicación dibujan el camino.

Frente a frente con abrazo

Un clásico cercano y directo. Cuerpo con cuerpo, intimidad en la mirada, besos lentos o rápidos y ritmo fácil de modular. La microflexión de rodillas alinea caderas y descomprime la zona lumbar. Si el equilibrio falla, la espalda puede apoyarse en una pared para mayor control. Ideal para explorar respiración conjunta y cambios suaves en la profundidad sin perder la conexión.

Contra la pared para más estabilidad

El apoyo en pared aporta estabilidad y mayor equilibrio al movimiento. Quien tenga fuerza puede elevar un poco a la otra persona, aunque mantener ambos pies en el suelo ahorra energía y evita fatiga de brazos. Las manos activas, con el core firme, ayudan a sostener el cuerpo y a controlar la penetración. Mejor evitar superficies resbaladizas y empezar con empujes breves y precisos.

Medio perrito de pie con apoyo

La persona receptiva se coloca de espaldas, manos en mesa o lavabo, mientras la otra entra por detrás. La penetración profunda se combina con manos libres para acariciar el clítoris y las caderas. Un espejo añade feedback visual para regular ángulos y profundidad. El lubricante suaviza la fricción y reduce molestias. Es una variante intensa que agradece pausas y microajustes de postura.

Estantería en el borde de la cama

Una persona se sienta en el borde de la cama o encimera, la otra permanece de pie delante. Control fino del ángulo y la profundidad, con menos esfuerzo si no se quiere levantar a nadie. Los brazos alrededor de la espalda ofrecen soporte y cercanía. Es versátil para quienes buscan ritmo estable, contacto visual y un punto de apoyo claro que facilite cambios de velocidad sin perder control.

Foto Freepik

La bicicleta para mejor ángulo pélvico

La persona receptiva se tumba boca arriba en el borde, piernas elevadas hacia el pecho y rodillas flexionadas tipo pedaleo. Quien penetra se coloca al borde de pie. Este ángulo pélvico favorece sensaciones intensas y una vista sugerente, con acceso sencillo a caricias. Sujetar tobillos con suavidad ordena el ritmo y evita tirones. Si hace falta, un cojín en la espalda mejora el soporte.

La pinza para sujeción y control

La persona receptiva abraza un muslo con una pierna y coloca la otra al lado contrario, creando una pinza que brinda control sobre la profundidad. Requiere algo de fuerza y coordinación, por lo que se recomienda apoyo en pared o mueble para evitar deslizamientos. Los movimientos cortos ayudan a mantener estabilidad. Ajustar la apertura de caderas cambia la sensación sin perder seguridad.

Mariposa de pie con piernas en los hombros

Las piernas descansan sobre los hombros de quien penetra, con respaldo en pared o mueble robusto. Ofrece profundidad notable y un ángulo que puede intensificar el roce interno. Conviene avanzar poco a poco y usar abundante lubricación. La comunicación constante permite frenar si aparece tensión. Un paso controlado atrás o adelante afina la presión y alivia la carga en la zona lumbar.

69 acrobático de pie

Lee también:

Es una variante para parejas con práctica y fuerza, que combina sexo oral mutuo con una persona elevada. La seguridad manda, por lo que se necesita apoyo firme y sujeciones estables. Si es la primera vez, se puede probar una versión asistida en sofá o pared. Mantener cambios cortos y avisos claros reduce el riesgo de caídas y mareos. Detenerse ante cualquier señal de incomodidad.

Sexo oral de pie con manos activas

Una persona permanece de pie y la otra se sitúa a la altura de los genitales. Es cómoda y poco exigente físicamente, con mucho placer si se incluyen manos, presión variable y un juguete externo para el clítoris. La comodidad del cuello y las rodillas importa, por lo que una almohadilla o una silla baja ayudan. Señales claras marcan el ritmo y evitan reflejos molestos.

Consejos pro para más placer y control sin agotarse

Respirar con calma regula la excitación y ayuda a sostener el movimiento. Las pausas activas, con abrazos breves y cambios ligeros de ángulo, renuevan la sensibilidad sin cortar la química. Dejar que quien recibe marque el ritmo reduce la fatiga y evita empujes bruscos. El preservativo, si se quiere, puede bajar un punto la sensibilidad y alargar el juego. Variar escenarios seguros eleva la dopamina sin perder estabilidad. Si el clímax no llega, cambiar a una postura clásica es una opción válida, sin presión, para cerrar con comodidad y bienestar compartido.

4.7/5 - (4 votos) ¿Le resultó útil este artículo?