Margarina y mantequilla: diferencias y por qué es bueno reducir el consumo de ambas

La margarina funciona como un sustituto de la mantequilla, es elaborado usando aceites vegetales hidrogenados por medio de un proceso industrial, por lo que actualmente es tachada como contaminante por sus altos índices de grasas trans. Por este motivo, muchos expertos recomiendan revisar bien las etiquetas de estos tipos de productos al momento de elegir un sustituto para la mantequilla tradicional.

El consumo de la margarina aumentó a principios del siglo XX gracias a su bajo costo. De hecho, durante diversas crisis económicas de varios países del mundo, la mantequilla se convirtió en un alimento demasiado costoso, por lo que la margarina fue ganando terreno al poderse conseguir con mucha más felicidad.

Hoy veremos las principales diferencias entre la mantequilla y la margarina, además de los motivos por los que es importante reducir el consumo de ambas tanto como sea posible.

La primera diferencia es que la mantequilla es un derivado de la leche, es obtenida por medio de procesos mecánicos en los que se separa la parte grasa de la leche y se bate hasta alcanzar la consistencia sólida que todos conocemos. La margarina, en cambio, es un compuesto hecho entre aceites y agua que se solidifica por medio de procesos industriales que implican la hidrogenación de las grasas.

La segunda diferencia tiene que ver con el color de ambos productos. Mientras que el color de la mantequilla puede sufrir algunas variaciones según la calidad de la leche con la que fue preparada, la margarina suele tener un color amarillo uniforme que se consigue por medio de colorantes. De hecho, en algunas presentaciones el sabor también es conseguido gracias a aromatizantes artificiales. Otro dato es que la margarina no contiene lactosa, lo cual la hace tolerante para aquellos que no pueden consumir derivados de la leche.

Antes se consumía mucha más margarina en lugar de mantequilla porque hubo una creencia popular que decía que su contenido de colesterol era casi de cero. Sin embargo, actualmente ya se sabe que la margarina, aunque no tenga el mismo índice de colesterol que la mantequilla, sigue siendo muy alto, al punto de no representar una diferencia significativa.

Actualmente las campañas de concientización encargadas de informar a los consumidores sobre los riesgos de las grasas hidrogenadas han potenciado la producción de margarinas sin grasas hidrogenadas con Omega 3 añadido, las cuales tienen un efecto positivo sobre la cantidad de colesterol presente en la sangre y con vitaminas que ya están presentes de forma natural en la mantequilla.

Siguiendo con las grasas trans, estas están presentes en la margarina, pero también en muchos otros alimentas variados, es importante tener en cuenta que en muchos países como estados unidos las grasas trans están prohibidas, pero hay otros en los que ni siquiera es necesario colocar en la etiqueta el porcentaje de grasas trans, lo cual es un problema.

Sin duda alguna la mejor opción es reducir tanto como sea posible el consumo de mantequilla y margarina, sustituyéndolas con aceite de oliva preferiblemente crudo.

¿Cómo se puede hacer margarina casera?

Hacer margarina casera es muy sencillo y tiene la ventaja de poder elegir qué tipos de aceites pueden usarse, además de poder evitar el proceso industrial de hidrogenación y de eliminar los conservantes y colorantes. Sin embargo, la margarina casera solo tiene una vida útil de unos días en la nevera y las grasas se separan fácilmente del agua. Para prepararla se necesita agua, 150 g de aceite y 20 g de lecitina de soja. Todos los ingredientes deben estar fríos al momento de la preparación, por lo que es mejor conservarlos en el congelador antes de su preparación. Lo primero es disolver la lecitina de soja en un poco de agua y agregar el resto de aceites mezclando con mucho cuidado hasta que se consiga la consistencia deseada y mantenerla en clima frío durante un máximo de 5 días.