Salud

Precauciones para evitar enfermedades transmitidas por los alimentos en verano

El verano es una época perfecta para disfrutar de actividades al aire libre, como picnics, barbacoas y comidas en el patio. Sin embargo, es importante tener en cuenta las precauciones necesarias para evitar enfermedades transmitidas por los alimentos y asegurarnos de que nuestras celebraciones estén libres de cualquier riesgo para la salud.

¿Qué son las enfermedades transmitidas por los alimentos?

Antes de profundizar en las precauciones que debes tomar, es importante comprender qué son las enfermedades transmitidas por los alimentos y cuáles son sus causas más comunes. Las enfermedades transmitidas por los alimentos son causadas por la ingestión de alimentos contaminados con bacterias, virus, parásitos o toxinas. Estos agentes patógenos pueden contaminar los alimentos en cualquier etapa de su producción, desde la cosecha hasta la preparación y manipulación.

Algunas de las causas más comunes de enfermedades transmitidas por los alimentos son la Escherichia coli (E. coli), el norovirus, la salmonela, la listeria y la hepatitis A. Estos agentes patógenos pueden encontrarse en alimentos crudos o mal cocidos, alimentos enlatados deficientemente, frutas y hortalizas sin lavar, entre otros. Es importante tener en cuenta que las enfermedades transmitidas por los alimentos pueden afectar a cualquier persona, pero los niños pequeños, las personas mayores y aquellos con sistemas inmunológicos debilitados son más susceptibles a sufrir complicaciones graves.

Limpieza: el primer paso para prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos

El primer paso fundamental para prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos es mantener una buena higiene y limpieza tanto de las superficies de preparación de alimentos como de las manos. Lávate las manos con agua caliente y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de manipular alimentos, especialmente después de ir al baño, cambiar pañales o tocar animales. Evita el uso de jabones antibacterianos, ya que pueden contribuir a la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos.

Asimismo, es importante limpiar y desinfectar las superficies de la cocina, como las tablas de cortar, los utensilios y los platos, especialmente después de manipular carne cruda, aves de corral, pescados, mariscos o huevos. Utiliza agua caliente y jabón para lavar los utensilios y las superficies, y considera el uso de toallitas antibacterianas para una limpieza adicional.

Separación: evita la contaminación cruzada

La contaminación cruzada es una de las principales formas en que los alimentos se vuelven peligrosos para el consumo. Para evitarla, es fundamental separar los alimentos crudos de los cocidos y los alimentos listos para consumir. Utiliza tablas de cortar y utensilios diferentes para manipular carne cruda, aves de corral, pescados, mariscos y huevos. Además, asegúrate de guardar estos alimentos en recipientes o bolsas de plástico selladas para evitar que los jugos de carne cruda se filtren y contaminen otros alimentos.

Al hacer compras, separa los alimentos crudos de los demás productos en el carrito y utiliza bolsas de plástico para mantener separados los alimentos crudos durante el transporte. En el refrigerador, asegúrate de almacenar los huevos en su caja original y mantenerlos en el compartimento principal, no en la puerta.

Cocina adecuada: la clave para eliminar los gérmenes

La cocción adecuada de los alimentos es esencial para eliminar los gérmenes y garantizar la seguridad alimentaria. Utiliza un termómetro de alimentos para verificar que la carne, las aves de corral, los mariscos y los huevos alcancen temperaturas internas seguras. Asegúrate de cocinar la carne de res, el cerdo y el pescado a una temperatura mínima de 145 grados Fahrenheit (63 grados Celsius), las hamburguesas a 160 grados Fahrenheit (71 grados Celsius) y el pollo y el pavo a 165 grados Fahrenheit (74 grados Celsius).

Además, evita interrumpir la cocción de las carnes o aves para terminarla más tarde, ya que esto puede favorecer el crecimiento de bacterias dañinas. Mantén los alimentos calientes a una temperatura de al menos 140 grados Fahrenheit (60 grados Celsius) después de cocinarlos para evitar su contaminación.

Enfriamiento adecuado: evita la proliferación de bacterias

El enfriamiento adecuado de los alimentos es esencial para evitar la proliferación de bacterias y garantizar su seguridad. Después de cocinar los alimentos, enfríalos rápidamente y guárdalos en el refrigerador dentro de las dos horas siguientes. Si las temperaturas ambiente superan los 90 grados Fahrenheit (32 grados Celsius), reduce el tiempo de enfriamiento a una hora.

Al enfriar los alimentos, divídelos en porciones más pequeñas para acelerar el proceso de enfriamiento y colócalos en recipientes poco profundos. Evita dejar los alimentos a temperatura ambiente durante mucho tiempo, ya que esto puede favorecer el crecimiento de bacterias dañinas.

Medidas adicionales para prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos en verano

Además de los pasos mencionados anteriormente, hay algunas medidas adicionales que puedes tomar para prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos durante el verano:

  1. Lava cuidadosamente todas las frutas y verduras frescas antes de consumirlas, incluso si están etiquetadas como «prelavadas». Utiliza un cepillo limpio para eliminar cualquier suciedad o residuo.
  2. Evita consumir leche cruda o productos elaborados con leche cruda, ya que pueden contener bacterias dañinas.
  3. No consumas carne cruda o poco cocida, especialmente hamburguesas, pollo o pescado. Asegúrate de que la carne esté completamente cocida antes de consumirla.
  4. Evita dejar alimentos perecederos, como ensaladas o platos preparados, a temperatura ambiente durante mucho tiempo. Mantenlos refrigerados hasta el momento de consumirlos.
  5. Utiliza hielo o bolsas refrigerantes para mantener los alimentos fríos durante los picnics o las comidas al aire libre. Evita la exposición prolongada de los alimentos al calor.
  6. Siempre lleva contigo agua potable o utiliza fuentes confiables para abastecerte durante tus actividades al aire libre. Evita consumir agua de fuentes desconocidas o no tratadas.

Recuerda que la seguridad alimentaria es responsabilidad de todos. Siguiendo estas precauciones simples pero importantes, podrás disfrutar de tus actividades al aire libre sin preocuparte por las enfermedades transmitidas por los alimentos. Disfruta de un verano saludable y seguro junto a tus seres queridos.

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Angie Bravo