¿Alguna información? ¿Necesitas contactar al equipo editorial? Envía tus correos electrónicos a [email protected] o ve a nuestro formulario.
Salud

¿Qué enfermedades producen mucho cansancio?

¿Te levantas y ya estás agotado, como si la batería no cargara? El mucho cansancio a veces es normal si has dormido mal o has tenido una semana dura. Otra cosa es una fatiga que dura, se repite y no mejora con descanso, y encima te corta el ritmo de vida. Muchas enfermedades pueden dar ese bajón de energía. La idea aquí es orientarte, no diagnosticarte. En más de una ocasión, el cansancio es el primer aviso de un problema tratable.

Qué significa “mucho cansancio” y por qué puede ser un síntoma

La fatiga de verdad no es solo sueño. Puede sentirse como falta de energía, debilidad, piernas pesadas, “niebla mental”, poca concentración o un sueño que no repara. A veces se mezcla con falta de aire, palpitaciones o apatía.

¿De dónde sale? Suele tener explicaciones físicas: poco oxígeno llegando a los tejidos (por ejemplo, por anemia), hormonas bajas (tiroides o suprarrenales), inflamación mantenida, infecciones, problemas del sueño o altibajos del azúcar en sangre. El cuerpo intenta compensar, y tú lo notas como cansancio constante.

Pistas rápidas para entender tu patrón de fatiga

Fíjate en cómo se presenta, porque hay cansancio con sueño no reparador; cansancio con dolor generalizado; cansancio con mareos al levantarte; cansancio con falta de aire; cansancio con tristeza o ansiedad; y cansancio con mucha sed y orina frecuente. Apunta cuánto dura, a qué horas pega más fuerte y qué lo acompaña. Ese “mapa” ayuda mucho en la consulta.

Enfermedades frecuentes que pueden producir cansancio intenso

La anemia es una causa clásica. Al bajar la hemoglobina, llega menos oxígeno y aparece fatiga con mareos, palidez, dolor de cabeza y sensación de frío.

Freepik

El hipotiroidismo ralentiza el cuerpo. Suele venir con piel seca, aumento de peso, estreñimiento, dolores musculares e intolerancia al frío. Una analítica de TSH suele aclararlo, y el tratamiento con levotiroxina mejora en semanas.

La diabetes y otros problemas del azúcar pueden dar cansancio por subidas y bajadas. Se nota con sed, mucha orina, visión borrosa o hambre rara. Hoy se usa mucho la hemoglobina glicosilada para valorar el control, y en algunos casos se apoyan en monitores continuos de glucosa.

Los trastornos del sueño como apnea del sueño o insomnio pasan factura. Si hay ronquidos, pausas al respirar o somnolencia diurna, un estudio del sueño y tratamientos como CPAP pueden cambiarlo todo.

También pesan las infecciones como gripe, mononucleosis, COVID-19 (incluido COVID largo) o hepatitis, con fiebre, dolores y decaimiento que se arrastra. Y no se puede olvidar la depresión o la ansiedad, que alteran sueño y apetito, y bajan la energía desde dentro.

Cuando el cansancio viene con dolor e inflamación

La fibromialgia suele combinar dolor generalizado, sueño de mala calidad y niebla mental. No hay una prueba única, se reconoce por el conjunto de síntomas y mejora con un plan continuo.

En enfermedades inflamatorias como artritis reumatoide o lupus, la fatiga puede ser intensa, con rigidez por la mañana, dolor articular y brotes. Requieren evaluación médica y seguimiento, y hoy existen tratamientos que reducen inflamación y, con ella, el cansancio.

Freepik

Causas menos comunes, pero importantes, que no conviene ignorar

La insuficiencia cardíaca puede dar fatiga con esfuerzo y falta de aire, a veces con hinchazón de piernas. La enfermedad renal o hepática puede sumar cansancio con cambios en la orina, picor, hinchazón o color amarillento de piel.

Entre los hormonales está la enfermedad de Addison, con mareos, presión baja y debilidad. En lo neurológico, la esclerosis múltiple puede cursar con fatiga fuerte y síntomas que van y vienen, como hormigueos o visión borrosa. Y el cáncer también puede debutar con fatiga persistente y pérdida de peso sin buscarlo. La clave es la duración y lo que se añade alrededor.

Lee también:

Señales de alarma para consultar pronto

Consulta si la fatiga dura más de dos a cuatro semanas, empeora rápido o te impide tareas básicas. También si aparece con falta de aire, dolor en el pecho, desmayos, fiebre que no cede, sangrados, pérdida de peso sin causa, debilidad marcada o tristeza intensa.

No olvides que el cansancio intenso tiene muchas causas, y muchas son tratables si se detectan a tiempo. Pide cita y lleva un registro simple de síntomas, sueño, menstruación, medicación y estrés. Comenta si has tenido infecciones recientes o roncas por la noche. Según tu caso, una analítica básica puede orientar mucho. No normalices la fatiga que se queda, tu cuerpo suele estar pidiendo una revisión.

¿Le resultó útil este artículo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *