Belleza

¿Qué hacer si me están saliendo estrías?

Cuando empiezan a salir estrías, suelen aparecer como líneas finas rojizas o violáceas. A muchas personas les sorprenden, porque llegan sin aviso, como una “señal” en la piel tras un cambio rápido. Las estrías son pequeñas cicatrices lineales. Se forman cuando la piel se estira deprisa y las fibras internas de colágeno y elastina se dañan. No son peligrosas, pero sí pueden cambiar la textura y cómo se ve la zona. La idea clave es simple: actuar pronto suele ayudar más, sobre todo cuando todavía están rojas o moradas.

Entender por qué aparecen ayuda a frenarlas antes

Las estrías suelen aparecer en etapas de transformación corporal. En la adolescencia, el crecimiento rápido y las hormonas aumentan la tensión en muslos, caderas o espalda baja. En el embarazo, el estiramiento del abdomen, el pecho y los muslos es intenso, además hay cambios hormonales que influyen en la elasticidad. También son frecuentes tras subidas o bajadas de peso en poco tiempo, o cuando se gana músculo de forma acelerada. La genética pesa, por eso dos personas con hábitos parecidos pueden tener resultados distintos. Además, el uso prolongado de corticoides (en crema o por vía oral) puede debilitar la estructura cutánea, y algunas situaciones de estrés sostenido, con cortisol alto, también se asocian a una piel más frágil. Aun así, aunque no siempre se puedan evitar, sí se puede reducir su impacto.

Primeros pasos en casa cuando las estrías son recientes

Cuando las estrías son nuevas, la piel todavía está en una fase más “activa”. Por eso conviene reforzar la barrera cutánea desde el primer momento. Una rutina realista empieza con hidratación diaria, mañana y noche, con texturas nutritivas. Ingredientes como ácido hialurónico, manteca de karité y aceites (almendra o coco) ayudan a que la piel se sienta más flexible. Si se aplica con un masaje suave, sin frotar fuerte, suele mejorar la circulación local y la sensación de tirantez.

A la vez, conviene cuidar hábitos que protegen el soporte de la piel. Un cambio de peso más lento reduce el estiramiento brusco. Beber suficiente agua ayuda a mantener una piel menos “quebradiza”. En la dieta, la proteína y los alimentos con vitamina C, vitamina E y zinc apoyan la reparación normal del tejido. Si se usa retinol o un retinoide tópico, puede favorecer la renovación y mejorar la textura con el tiempo, pero no se recomienda en embarazo o lactancia, y requiere fotoprotección diaria para evitar irritaciones y manchas. En cualquier caso, no conviene prometer desaparición total, el objetivo suele ser que se noten menos.

Foto Freepik

¿Cómo distinguir estrías rojas de estrías blancas para elegir mejor el tratamiento?

Las estrías rojas o violáceas suelen ser recientes. Ese color aparece porque hay vasos sanguíneos activos en la zona, y por eso responden mejor a medidas tempranas. A veces pican un poco o están sensibles, sobre todo al inicio.

En cambio, las estrías blancas o nacaradas suelen ser más antiguas. Tienden a verse más hundidas y con piel más fina, porque el daño del colágeno ya está más consolidado. No es motivo de alarma, pero sí cambia la estrategia. Cuanto antes se actúe, más opciones habrá para mejorar el aspecto.

¿Cuándo conviene ir al dermatólogo y qué opciones clínicas suelen funcionar?

Una valoración médica ayuda cuando aparecen muchas estrías en poco tiempo, si avanzan muy rápido, si existe uso de corticoides, o si el impacto en la autoestima es alto. El dermatólogo también descarta causas que requieran otro enfoque y ajusta el plan a cada piel.

En estrías rojas, el láser vascular tipo V-Beam suele usarse para bajar el enrojecimiento sin dañar la piel vecina, y suele requerir varias sesiones. En estrías blancas, el láser de CO2 fraccionado crea microlesiones controladas para activar reparación y formar nuevo colágeno, con resultados progresivos. Otra opción habitual es la radiofrecuencia fraccionada con microagujas, que trabaja en profundidad y permite retomar la rutina diaria. En ocasiones se combinan técnicas y se añade luz LED para calmar la piel tras el procedimiento. Después, el resultado depende mucho de seguir indicaciones, evitar sol directo y mantener la rutina.

Actuar temprano, cuidar la piel cada día y pedir ayuda profesional cuando haga falta suele mejorar el aspecto con el tiempo. La hidratación constante sostiene la elasticidad, y el colágeno necesita hábitos estables para recuperarse. Si se trata a tiempo, las estrías rojas suelen responder mejor que las blancas. Con apoyo médico, el láser y otras técnicas pueden suavizar textura y color. La diferencia suele estar en la constancia.

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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.

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