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¿Vacaciones en la Luna? El primer hotel lunar ya tiene fecha y un costo que sorprende

Cerrar una maleta para un viaje a la Luna suena a ciencia ficción, pero ya hay una propuesta que intenta ponerle calendario y precio. La idea no promete certezas, porque depende de permisos, pruebas y cohetes, pero sí deja algo claro: el turismo lunar ya se está vendiendo como un producto.

La noticia se volvió tendencia por un detalle difícil de ignorar, una startup afirma que ya acepta reservas para un hotel en la superficie lunar. El gancho está en el dinero: se piden depósitos que pueden llegar al millón de dólares, y la estancia final podría costar mucho más, incluso por encima de los 10 millones por persona.

¿Qué se sabe del hotel lunar y quién está detrás del proyecto?

El proyecto se presenta bajo el nombre de Galactic Resource Utilization Space (GRU Space), una startup de California que busca construir un alojamiento operativo en la Luna. Al frente está Skyler Chan, un ingeniero de 21 años graduado en Berkeley, que dio forma a la iniciativa en el entorno de una aceleradora de startups (Y Combinator), un dato que ayuda a entender por qué el plan se comunica con mentalidad de producto y preventa.

GRU Space describe una arquitectura basada en módulos habitables y un proceso automatizado pensado para convertir suelo lunar en material de construcción. En palabras simples, la empresa plantea usar recursos del propio terreno para reforzar estructuras y ampliar el hábitat con el tiempo. También sostiene que ha conseguido financiación de inversores vinculados a compañías del sector espacial y de defensa, entre ellos perfiles relacionados con SpaceX y Anduril, aunque muchos detalles operativos siguen sin publicarse.

Cómo sería el alojamiento: tamaño y experiencia básica para el huésped

La primera versión del hotel se describe como una estructura inflable y compacta, diseñada para alojar a muy pocas personas a la vez (se habla de un inicio para cuatro huéspedes). La promesa se centra en lo básico, supervivencia y descanso en un entorno extremo, con zonas para dormir, áreas comunes y ventanales o módulos con vistas a la superficie lunar y a la Tierra.

La experiencia, si llega a ocurrir, estaría marcada por la baja gravedad, movimientos más lentos y actividades controladas (desde caminatas hasta experiencias recreativas). GRU Space también menciona una vida útil de al menos una década y una posible ampliación futura, con más capacidad y protección añadida mediante materiales lunares, incluso con la idea de usar cuevas naturales como refugio.

La fecha prometida y por qué depende de permisos y pruebas

El calendario comunicado por la empresa apunta a construir a partir de 2029, realizar pruebas en 2031 y recibir huéspedes en 2032. No es una hoja de ruta comparable a la de un hotel en la Tierra. Aquí entran en juego autorizaciones, certificaciones y acuerdos de lanzamiento, además de sistemas que deben funcionar sin margen de error, como soporte vital, energía, comunicaciones y planes de retorno.

El contexto ayuda a entender el interés, el turismo espacial lleva años creciendo, pero casi siempre en vuelos cortos. Dormir en la Luna implica otra escala de logística y responsabilidad legal. Por eso, aunque la fecha esté escrita, el proyecto sigue atado a hitos técnicos y regulatorios que no se resuelven con marketing.

Foto Freepik

Los desafíos que más pueden retrasar todo

Los frenos más probables son concretos: radiación, cambios bruscos de temperatura, transporte de carga pesada y el costo de cada lanzamiento. También pesa la necesidad de redundancia, es decir, sistemas duplicados y planes de respaldo para aire, energía y comunicaciones. A eso se suma la coordinación con proveedores de cohetes y calendarios de misión que suelen moverse.

El precio que sorprende, depósitos, letra pequeña y qué incluye

El sistema de reservas es la parte más llamativa. La empresa cobra una tasa inicial de solicitud de 1.000 dólares que no se reembolsa. Si la persona es aceptada, se le pide un depósito elevado, entre 250.000 dólares y 1.000.000 de dólares según la opción. La idea es que ese dinero se descuente del precio final cuando el hotel esté listo.

Ese precio final, por ahora, no está cerrado. Aun así, GRU Space sugiere que una estancia podría superar los 10 millones de dólares por persona, y en estimaciones tempranas se ha hablado de cifras cercanas al millón por noche. En cuanto a la letra pequeña, se menciona la posibilidad de pedir la devolución del depósito tras un plazo, con condiciones, lo que refuerza que no es una compra tradicional, sino una preventa con riesgo.

¿Qué paga realmente el cliente y qué preguntas debería hacer antes de reservar?

Antes de avanzar, conviene que el cliente entienda qué cubre el depósito y qué parte puede volver vía reembolso si el proyecto se retrasa. También debería preguntar quién organiza el transporte hasta la Luna, qué nivel de seguridad se garantiza, qué seguros existen y qué evidencia pública hay del avance técnico. Otra cuestión clave es la aprobación regulatoria, porque una reserva no fija una fecha exacta, y el paquete puede cambiar si cambian permisos o costos de lanzamiento.

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