¿Se puede contraer una ETS o ITS por masturbarse?
La duda es común y tiene una respuesta tranquila: masturbarse en solitario no “crea” una ITS. Para que exista una infección de transmisión sexual hace falta que un microbio llegue desde fuera, normalmente desde otra persona (a través de fluidos, mucosas o contacto piel con piel) o desde un objeto contaminado que se comparte. Si no hay esa fuente externa, no hay qué “contagiar”.
El riesgo aparece cuando la masturbación deja de ser un acto aislado y entra en juego el contacto con otra persona, con sus secreciones, o con juguetes compartidos sin higiene.
Masturbación en solitario: por qué no transmite ITS
En la masturbación a solas no hay intercambio de fluidos con otra persona ni contacto con una piel ajena que pueda tener lesiones infecciosas. Por eso, en términos de ITS, el riesgo es cero. Es como intentar encender una vela sin cerilla, falta el elemento que inicia el problema.
La fricción puede irritar la piel o causar pequeñas grietas, pero eso no genera una ITS por sí mismo. Esas microlesiones solo serían una “puerta” si hubiera exposición a semen, secreciones vaginales, sangre o una lesión infecciosa de otra persona, algo que no ocurre cuando la persona se toca únicamente a sí misma.
Qué necesitan las ITS para pasar de una persona a otra
Las ITS suelen transmitirse por dos vías. La primera es por fluidos (semen, secreciones vaginales, sangre) que alcanzan mucosas o heridas. La segunda es por contacto piel con piel o mucosas cuando hay virus o lesiones activas, como puede pasar con herpes o VPH, y con llagas de sífilis.
Heridas, irritación y síntomas que se confunden con una ITS
A veces aparecen enrojecimiento, escozor o granitos por fricción, depilación, dermatitis o alergias a jabones y lubricantes. Si hay dolor intenso, llagas que no curan, secreción con mal olor o fiebre, conviene consultar para descartar causas y, si procede, hacer pruebas.
Cuándo sí puede haber riesgo: masturbación mutua, manos y contacto con fluidos
La masturbación mutua suele tener riesgo muy bajo, pero no es riesgo cero. El punto clave no es el acto, sino la posibilidad de que secreciones de una persona lleguen a mucosas de la otra, o de que exista roce con una lesión infecciosa. Si hay cortes en los dedos, piel agrietada, sangrado o llagas visibles, el riesgo sube.
Masturbación mutua y contacto piel con piel: lo que cambia
Algunas ITS pueden transmitirse sin penetración si hay contacto directo con zonas con virus o lesiones, como herpes o VPH, o con una llaga de sífilis. La ausencia de penetración reduce riesgos para infecciones que dependen más de fluidos, pero no elimina los contagios por contacto.
Manos, fluidos y secreciones: cómo ocurre el contagio en la práctica
El escenario típico es tocar los genitales de una pareja y luego los propios, con semen, líquido preseminal o secreciones en los dedos, y llevarlos a genitales, ano o boca. “Sin eyaculación” no siempre significa “sin secreciones”. Medidas simples ayudan mucho: lavarse las manos antes y después, evitar tocar heridas, y parar si aparecen llagas.
Juguetes sexuales y limpieza: el punto más olvidado
Un juguete de uso personal, bien lavado y sin compartir, no debería transmitir ITS. El problema aparece al compartirlo o al usarlo entre distintas zonas sin higiene, porque puede transportar restos microscópicos de fluidos. Además, una limpieza pobre puede favorecer irritaciones o infecciones comunes (por ejemplo, hongos), que no siempre son ITS.
Juguete de uso personal: riesgo muy bajo si se limpia bien
La higiene básica suele bastar: agua tibia y jabón suave o un limpiador compatible con el material; luego secado completo y guardado en un lugar limpio. Esto reduce olores, irritación y contaminación por bacterias ambientales.
Juguetes compartidos: por qué el riesgo sube y cómo reducirlo
Compartir aumenta el riesgo por transferencia de fluidos. Lo más seguro es no compartir; si se comparte, conviene usar preservativo en el juguete, cambiarlo entre personas y limpiar entre usos para cortar la cadena de transmisión.
Masturbarse a solas no causa ITS, el riesgo real depende del contacto con otra persona, fluidos o juguetes compartidos. Si hubo exposición o dudas, las pruebas de ITS dan claridad, y la consulta médica es recomendable si hay llagas, secreción anormal o dolor que persiste. La información y la higiene suelen ser la mejor prevención, sin miedo y sin suposiciones.