¿Alguna información? ¿Necesitas contactar al equipo editorial? Envía tus correos electrónicos a [email protected] o ve a nuestro formulario.
Cocina, recetas y alimentos

Claras de huevo: un pequeño tesoro nutricional para redescubrir en tu dieta

A veces, lo más útil está en lo más simple. Las claras de huevo son un ejemplo claro, aportan proteína de calidad con un perfil muy ligero, ideal cuando se quiere sumar nutrientes sin cargar el plato de grasa. Por eso encajan tanto en una rutina de salud como en un plan de rendimiento, desde un desayuno que sostiene mejor hasta una cena rápida que no pesa.

No hacen milagros, pero sí resuelven un problema frecuente, subir la saciedad sin disparar las bajas calorías del día. Además, son fáciles de cocinar, combinan con casi todo y se adaptan a gustos distintos sin complicar la compra.

Qué aportan las claras de huevo y por qué su proteína destaca

La clara es, sobre todo, agua y proteína. En valores orientativos, 100 g de clara aportan alrededor de 47 a 52 kcal y unos 10 a 11 g de proteína, con 0 a 0,1 g de grasa y 0 mg de colesterol. Ese perfil explica por qué se usa tanto para ajustar la dieta sin tocar demasiado el total de energía.

Cuando se habla de alto valor biológico, se está diciendo algo sencillo, la proteína incluye aminoácidos esenciales en proporciones útiles para el cuerpo. En la práctica, significa que resulta eficiente para mantener tejidos y apoyar la alimentación diaria. Además, al ser sin grasa y sin colesterol (en la clara), permite aumentar proteína sin cambiar el sabor con aceites o salsas.

Vitaminas y minerales que suelen pasar desapercibidos

Aunque no sea “la parte famosa” del huevo, la clara aporta micronutrientes que suman. Destaca la riboflavina (B2), relacionada con el uso normal de la energía en el día a día. También aparecen minerales en cantidades pequeñas pero interesantes, como selenio (apoyo a defensas y protección celular), yodo (función tiroidea) y trazas de potasio y fósforo, que participan en tareas básicas del organismo. No es un suplemento, pero sí un extra real cuando se repite con frecuencia.

Foto Freepik

Beneficios reales en el día a día: saciedad, control de peso y apoyo muscular

En la mesa, la teoría se vuelve práctica. Un revuelto de claras con verduras suele llenar más que una tostada sola, y deja margen para añadir fruta o yogur sin pasarse. En merienda, una tortilla de claras puede ser una opción fácil cuando se busca comer algo “de verdad” y no picar al azar.

Para quien entrena, la idea es simple, la proteína contribuye al mantenimiento de la masa muscular y acompaña la recuperación tras sesiones de fuerza o cardio. Y como las claras tienen pocas calorías, ayudan a ajustar el total del día cuando el objetivo es ordenar porciones, sin hablar de atajos.

En salud cardiometabólica también hay un punto práctico, al no aportar grasa ni colesterol, encajan en planes donde se cuida el perfil lipídico (incluido el colesterol HDL, el llamado “bueno”) y la presión arterial, siempre dentro de una dieta completa y con poca sal añadida.

Salud del corazón, sin confusiones entre clara y yema

La diferencia es clara, la clara aporta proteína casi pura, la yema concentra grasa, colesterol y también vitaminas y otros compuestos. Por eso, en muchas dietas se usan claras para subir proteína sin subir tanto las calorías totales, mientras que el huevo entero puede tener sentido cuando se busca una comida más completa. La elección depende del objetivo, del resto del día y de cómo se sienta cada persona con cada opción.

Cómo redescubrir las claras en la cocina sin aburrirse

Para que no queden secas, conviene fuego medio y retirar justo cuando cuajan. En revueltos, funcionan muy bien con champiñones, espinacas o pimientos; una pizca de sal, pimienta y especias cambia el resultado. En una omelette, cocinar tapado ayuda a una textura más esponjosa, y un poco de queso bajo en grasa puede dar sabor sin “pesar”.

También se pueden añadir a sopas al final, removiendo para formar hilos de proteína. Y si se busca practicidad, las claras pasteurizadas son útiles en cocina y en batidos. En ese caso, mejor pasteurizadas o cocinadas por seguridad alimentaria. Incluso el merengue clásico recuerda que, con técnica, la clara puede ser ligera y con buena textura.

Cuánto usar y para quién pueden ser especialmente útiles

No hay una cifra única. Se ajusta según hambre, actividad y el resto de la dieta. Suelen ser prácticas para personas que quieren subir proteína sin sumar mucha grasa, para deportistas que reparten proteína en varias comidas, o para quien busca cenas ligeras sin quedarse con apetito. Lo importante es el conjunto, cómo encaja con verduras, cereales, legumbres y grasas de calidad.

¿Le resultó útil este artículo?
Lee también:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *