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Sexo y relaciones

Eyaculación precoz: Estrategias efectivas para combatirla

La eyaculación precoz es más común de lo que muchas personas creen, y suele tener solución. Puede aparecer de forma ocasional, por una etapa de estrés o por nervios, o repetirse y afectar el disfrute, el control y la tranquilidad en la intimidad. Cuando se vive con tensión, cada encuentro puede sentirse como correr una carrera con los cordones sueltos.

Entender el problema sin mitos, causas frecuentes y señales de alerta

En la vida real, la eyaculación precoz no se define por un cronómetro perfecto, sino por tres ideas claras: ocurre antes de lo deseado, hay poco margen de control, y genera malestar personal o en la relación. A veces el inicio es temprano, desde las primeras experiencias, y otras veces aparece tras un cambio vital, un problema médico o una etapa de ansiedad.

Las causas pueden mezclarse. Entre las físicas se incluyen sensibilidad elevada, inflamación o infección, efectos de algunos fármacos, y, en ciertos casos, dificultades de erección que empujan a “ir deprisa” por miedo a perderla. Entre las emocionales destacan el estrés, la presión por rendir, experiencias sexuales rápidas y la preocupación anticipada. El miedo al fallo actúa como un acelerador, cuanto más se intenta controlar a la fuerza, más se dispara la urgencia.

Factores que la empeoran y que sí se pueden cambiar

Las prisas, el cansancio, el alcohol en exceso, la poca comunicación y el hábito de tensar el cuerpo durante la excitación suelen empeorarla. También influye no entrenar la pausa, el ritmo y la atención a las sensaciones. Cuando la mente se queda en “que no pase”, se pierde contacto con el cuerpo y sube la ansiedad.

Cuándo no conviene esperar y es mejor consultar a un urólogo o sexólogo

Conviene pedir ayuda si el problema persiste y causa sufrimiento, si genera conflictos con la pareja, si hay dolor, cambios recientes llamativos, sospecha de infección, o si aparecen también problemas de erección. Un buen diagnóstico orienta el tratamiento y evita dar palos de ciego, también cuando se necesita revisar medicación.

Estrategias sin medicamentos que suelen ser la primera elección

Estas opciones se parecen más a un entrenamiento que a un truco. Mejoran con práctica gradual y sin presión, con el foco en señales corporales y no en “aguantar”. Suelen rendir más cuando se combinan y se hablan con naturalidad en la pareja.

Foto Freepik

Técnicas de control durante el sexo: pausa y respiración para bajar la urgencia

La técnica de detener y seguir consiste en parar justo antes del punto de no retorno, esperar a que baje la intensidad y retomar con un ritmo más lento. La respiración profunda, con exhalaciones largas, ayuda a soltar tensión, bajar la ansiedad y recuperar margen de control. Cuando la pareja acuerda pausas y cambia el ritmo sin dramatizar, el cuerpo aprende que no hay prisa.

Ejercicios del suelo pélvico y terapia sexual cuando hace falta apoyo

El músculo pubocoxígeo, parte del suelo pélvico, participa en el control del reflejo eyaculatorio. Entrenarlo puede mejorar la sensación de dominio y la capacidad de relajación en momentos clave. Si el problema arrastra vergüenza o bloqueo, la terapia sexual enseña conciencia corporal, manejo de pensamientos intrusivos y habilidades prácticas que suelen durar.

Tratamientos médicos con evidencia, opciones tópicas, fármacos y una terapia emergente

Cuando las medidas conductuales no bastan, el médico puede proponer tratamientos con supervisión médica y objetivos realistas. La clave está en ajustar dosis y expectativas, vigilar efectos secundarios y cuidar el uso correcto, sobre todo para proteger a la pareja.

Cremas y sprays anestésicos: cómo ayudan y qué precauciones tomar

Los anestésicos tópicos con lidocaína y prilocaína reducen sensibilidad y pueden aumentar el tiempo hasta la eyaculación. Se aplican antes del sexo, la crema suele requerir más margen y algunos sprays actúan en pocos minutos. Para evitar adormecer a la pareja, se recomienda usar la cantidad justa, esperar el tiempo indicado y lavar la zona o usar preservativo.

Medicamentos orales y la terapia TENT, para quién podrían ser

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Algunos ISRS, usados en otros contextos, retrasan la eyaculación tras días o semanas, y requieren seguimiento por posibles efectos secundarios. La dapoxetina se usa “a demanda” en países donde está disponible y también debe indicarla un profesional. Como opción en evaluación, la terapia TENT estimula suavemente el nervio tibial a nivel del tobillo para modular el reflejo eyaculatorio; los estudios son prometedores pero aún se esperan más datos.

La ruta práctica suele empezar por elegir una técnica conductual y sostenerla con paciencia y práctica, sin convertir el sexo en un examen. La comunicación con la pareja baja la presión y permite probar ritmos, pausas y acuerdos. Si hay angustia, dolor, cambios bruscos o interés en tratamientos médicos, la ayuda profesional marca la diferencia, porque orienta, acompaña y evita soluciones improvisadas que frustran más de lo que ayudan.

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