¿Alguna información? ¿Necesitas contactar al equipo editorial? Envía tus correos electrónicos a [email protected] o ve a nuestro formulario.
Sexo y relaciones

La verdad detrás de los suplementos milagro para el deseo sexual

Prometen más deseo en pocos días, “equilibrio hormonal” y una energía que lo arregla todo. Esa promesa seduce porque el deseo sexual no siempre baja por una sola causa, y cuando ocurre, la persona suele querer una solución simple y rápida.

El problema es que la libido no se enciende como una luz. Depende del cuerpo, la mente y el contexto (sueño, estrés, dolor, relación, autoestima, medicación). Por eso conviene mirar la evidencia con calma antes de confiar en una cápsula.

Por qué suenan tan convincentes los milagros y qué suele haber detrás

La publicidad mezcla ideas reales con atajos. Habla de testosterona, “energía”, circulación y “equilibrio hormonal” como si fueran el mismo interruptor. En parte, funciona porque usa palabras médicas y testimonios emotivos, y porque el tema toca inseguridades íntimas.

También hay un truco habitual: confundir deseo con rendimiento. Un producto puede favorecer el descanso o bajar el estrés, y eso ayudar indirectamente a la vida sexual. Pero venderlo como “más ganas garantizadas” es otra cosa. Cuando además se suman mezclas propietarias y dosis poco claras, el mensaje suena fuerte, pero la base suele ser débil.

Deseo, excitación y erección, no son lo mismo

El deseo es la motivación, las ganas de buscar intimidad. La excitación es la respuesta del cuerpo y la mente cuando ya hay estímulo. La erección (en hombres) es una parte física de esa respuesta.

Un suplemento que mejore el flujo sanguíneo puede apoyar la erección en algunos casos, pero no “crea” deseo si hay estrés crónico, dolor, conflictos de pareja o falta de descanso. Son piezas distintas del mismo puzle.

El efecto placebo y las promesas de testosterona

El placebo no es “imaginarse cosas”. Son cambios reales ligados a las expectativas, al foco de atención y a la reducción de ansiedad. En sexualidad, eso pesa mucho.

Algunos ingredientes pueden tener un efecto modesto en personas concretas, por ejemplo, cuando existe déficit hormonal o fatiga. El salto a “potenciador universal” no está respaldado por la mayoría de estudios, que suelen ser pequeños y con resultados variables.

Lo que dice la evidencia sobre los suplementos más populares

La investigación sobre suplementos para libido tiene un patrón repetido: pocos ensayos, muestras pequeñas y medidas subjetivas. Cuando aparece beneficio, suele ser discreto y depende del perfil de la persona, la dosis y el tiempo de uso. No es raro que el resultado se parezca al placebo cuando el estudio está bien controlado.

Con maca, ginseng y ashwagandha se ven señales más consistentes que con otras fórmulas, aunque sin promesas rápidas. En cambio, tribulus terrestris, L-arginina, fenogreco y ácido D-aspártico muestran resultados mixtos, a veces más ligados a energía, bienestar o función eréctil que a deseo. La yohimbina destaca menos por eficacia sostenida y más por efectos adversos.

Foto Freepik

Maca, ginseng y ashwagandha, posibles ayudas leves en algunos casos

La maca se ha asociado a una mejora pequeña del deseo tras varias semanas en algunas mujeres, sin cambios claros en testosterona. El ginseng se relaciona con vitalidad y resistencia, y eso puede apoyar la vida sexual cuando el cansancio manda.

La ashwagandha sobresale por ensayos que apuntan a mejor función sexual en ciertas personas, en parte por su efecto sobre estrés y sueño. Aun así, no siempre funciona, y no sustituye hábitos ni una valoración clínica.

Tribulus, L-arginina y ácido D-aspártico, qué podrían cambiar y qué no

Con resultados mixtos, el tribulus a veces se asocia a mayor excitación o satisfacción, más que a subidas llamativas de hormonas. La L-arginina se usa por su relación con el óxido nítrico y la circulación, por eso encaja más en función eréctil que en deseo.

Lee también:

El ácido D-aspártico puede aumentar testosterona de forma temporal en algunos hombres con niveles bajos, pero no es una solución universal y los efectos no siempre se mantienen.

Riesgos reales, interacciones y cómo elegir con más seguridad

“Natural” no equivale a seguro. Hay molestias digestivas, cambios de sueño, nerviosismo y bajadas de tensión, y el riesgo sube cuando se mezclan varios productos o hay dosis poco transparentes. La yohimbina merece especial cautela por posibles palpitaciones, ansiedad y elevación de la presión; sin supervisión, puede salir cara.

Antes de probar, conviene elegir fórmulas con etiquetado claro y controles de calidad verificables, y esperar cambios modestos, no un giro de vida.

Cuándo conviene hablar con un profesional antes de tomar nada

Si hay embarazo o lactancia, problemas cardiacos, hipertensión, ansiedad intensa o medicación habitual, las interacciones pueden ser relevantes. También conviene prudencia con antecedentes de herpes si se valora L-arginina.

Cuando la baja libido persiste, una consulta mejora la seguridad y puede descubrir causas tratables como falta de sueño, dolor, depresión o alteraciones hormonales. Eso suele dar más resultados que acumular botes.

¿Le resultó útil este artículo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *