¿Alguna información? ¿Necesitas contactar al equipo editorial? Envía tus correos electrónicos a [email protected] o ve a nuestro formulario.
Tecnología

¿Llevas un reloj inteligente? Esto es lo que dice la ciencia sobre sus riesgos

En los últimos años, los relojes inteligentes se han vuelto parte de la vida cotidiana de millones de personas. Más allá de contar pasos o mostrar notificaciones, muchos valoran sus funciones para la salud y el estado físico. Sin embargo, estudios recientes han puesto el foco en los riesgos potenciales de estos dispositivos, especialmente en relación a las sustancias químicas en sus componentes y a la precisión de sus funciones biométricas. Cada vez más expertos y organismos regulatorios como la FDA llaman la atención sobre los desafíos de seguridad que traen estos gadgets, recordando la importancia de informarse antes de usarlos como herramientas médicas.

Riesgos químicos en las correas y componentes del reloj inteligente

Diversos modelos de relojes inteligentes incluyen en sus pulseras y componentes materiales con compuestos peligrosos para la salud. Una preocupación creciente es la presencia de sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), en especial el ácido perfluorohexanoico (PFHxA), utilizados en correas hechas con fluoroelastómeros para proteger contra el sudor, aceites o lociones.

Investigaciones publicadas en 2025 muestran que estas sustancias pueden entrar en contacto directo y constante con la piel, propiciando su absorción y entrada al torrente sanguíneo. El problema radica en los efectos a largo plazo: las PFAS pueden afectar el hígado, el sistema endocrino, la sangre y el desarrollo. Además, algunas correas de mayor valor contienen mayores concentraciones de estos compuestos, lo que pone en tela de juicio la seguridad incluso en productos de gama alta.

Frente a esta situación, los expertos aconsejan elegir pulseras de silicona o materiales certificados como más seguros, lavarlas frecuentemente y evitar el uso prolongado, sobre todo en personas con piel sensible o alergias.

Acumulación de sustancias peligrosas en el cuerpo

El cuerpo humano tiene una capacidad limitada para eliminar estos químicos. Las PFAS son conocidas por su persistencia, acumulándose con el tiempo y mostrando poca eliminación natural. Esta acumulación puede llevar a una exposición interna crónica, lo que aumenta los riesgos para diversos órganos y sistemas.

Además, la continua exposición frecuente, ya sea por el uso diario e incluso nocturno del reloj, eleva el potencial de daño. Los estudios señalan que aunque los síntomas no aparecen de inmediato, el daño biológico puede ser progresivo y difícil de revertir en etapas avanzadas.

Riesgos de cáncer y enfermedades asociadas al contacto con PFAS

La ciencia ha documentado que algunas PFAS presentes en smartwatches pueden aumentar el riesgo de distintos tipos de cáncer, en particular hepático y testicular. Pero no solo está en juego el cáncer: hay evidencia sobre alteraciones metabólicas, infertilidad y disrupciones hormonales tras la exposición continua a estos compuestos.

Esto ha motivado que organizaciones internacionales revisen los estándares para evaluar la seguridad de dispositivos que permanezcan tocando la piel por largos periodos. La recomendación es vigilar la aparición de erupciones o irritaciones, cambiando de material o marca si se presentan reacciones extrañas.

Limitaciones y riesgos en funciones biométricas: el caso de la medición de glucosa

El sueño de monitorizar todos los parámetros de salud desde la muñeca es atractivo, pero presenta límites claros. Actualmente, ningún reloj inteligente ha sido autorizado por la FDA para medir la glucosa de manera precisa y autónoma. Muchos relojes prometen controlar esta variable con sensores no invasivos, pero los resultados han demostrado carecer de la precisión necesaria para decisiones médicas.

El peligro es real: usuarios con diabetes pueden confiar en datos erróneos, lo que afecta el ajuste de dosis de insulina u otras decisiones críticas y pone en juego su bienestar inmediato. Esto ha generado advertencias públicas, indicando claramente que los relojes inteligentes no pueden reemplazar los medidores médicos certificados.

Foto Freepik

Consecuencias clínicas de mediciones inexactas

Recibir una lectura incorrecta sobre el azúcar en sangre puede llevar a errores de cálculo de insulina, descompensaciones y en casos graves, incluso a hospitalizaciones. La confianza ciega en estas funciones genera una sensación falsa de seguridad y podría motivar a las personas a dejar de lado las pruebas tradicionales, exponiéndose a consecuencias médicas innecesarias.

Además, la repetición de errores por fallos sistemáticos puede pasar inadvertida, empeorando la situación clínica de quienes dependen de una medición precisa y consistente.

Situación regulatoria y avances tecnológicos pendientes

A día de hoy, los entes regulatorios de América, Europa y Asia coinciden: la tecnología no invasiva para medir glucosa en smartwatches no está lista ni avalada para el uso médico. Se requieren protocolos rigurosos, ensayos clínicos y una verificación independiente antes de considerar segura su implementación para el público.

Lee también:

La mayoría de las mejoras tecnológicas en pruebas aún se encuentran en fase experimental. Los expertos insisten en que, mientras tanto, los relojes inteligentes deben considerarse herramientas complementarias, nunca sustitutos de equipos médicos certificados. Las regulaciones seguirán avanzando para proteger al usuario, pero la advertencia es clara para quienes tienen condiciones médicas delicadas.

Importancia de la información y la investigación constante

La revisión de los riesgos asociados a los relojes inteligentes demuestra que la innovación tecnológica, aunque aporta comodidad, también exige una actitud informada. La acumulación silenciosa de compuestos químicos y las limitaciones en el control biométrico muestran la necesidad de mantener la vigilancia y el intercambio de información confiable.

Consumidores y profesionales coinciden en que conocer la composición de los materiales, atender a las alertas de seguridad y mantener una actitud crítica ante las promesas de funciones médicas puede evitar complicaciones a futuro. La investigación y la transparencia de los fabricantes serán claves para garantizar que la salud no se vea comprometida por la comodidad que ofrecen estos dispositivos.

¿Le resultó útil este artículo?